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10 Noviembre 2010
Un alumno de ESDi desarrolla una máquina expendedora de cultivos comestibles

El flujo humano de las zonas rurales a las ciudades se consolidó el año 2008, cuando la población urbana mundial superó, por primera vez en la historia, a la población rural. A medida que la población libera las zonas agrícolas, los ecosistemas cada vez más recuperan esos espacios. De esta manera, las aglomeraciones humanas en la ciudad podrían considerarse positivas porque permiten la liberación de los espacios naturales. Estas nuevas dinámicas ¿representan una verdadera oportunidad para un futuro sostenible, o definitivamente ponen en peligro la sostenibilidad global? ¿Podría lograrse un mayor grado de sostenibilidad mediante el uso de la logística y los servicios de producción adecuados?

Haberlandt

es una máquina expendedora de cultivos comestibles. A la vez biorector para el cultivo de un superalimento -la microalga espirulina (Arthospira Platensis)- y cocina automatizada de vanguardia. Es una matriz cyborg. Ecosistema de vida y mecatrónica donde un organismo vivo simbiotiza con sistemas tecnológicos. Un sistema sostenido pero abierto, con las entradas y salidas típicas de una entidad que a su vez depende de un sistema de intercambios químico-energéticos para su persistencia. La máquina produce algas como objetivo último pero necesita ser recargada con un aporte mínimo de nutrientes, pudiendose reducir este ciclo de intercambio a algas para consumo humano (salida) y orina humana de rechazo (entrada). Una reducción supereficiente del sistema agrario tradicional, sintetizado y compactado para la producción hiperlocal urbana. El dispensador de la máquina representa un potencial ecotono para el ciudadano urbano comprometido con la sostenibilidad del binomio producción-consumo, tan deficiente en un mundo tan globalizado y asimétrico. HABERLANDT, a vending machine