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24 Abril 2013
Joaquim Iborra: "En el proyecto de ESDi y el Liceo queríamos apuestas y nuevas miradas, y el resultado es más que bueno"

¿Imagináis las grandes óperas de la historia en formato audiovisual? Desde Madama Butterfly a Il Turco in Italia pasando por Das Rheingold (El oro del Rin) y Lucio Silla, del escenario al frame. El convenio entre el Gran Teatro del Liceo y ESDi lo ha hecho posible, un año más. Los alumnos del itinerario curricular de diseño audiovisual han presentado sus revisiones de grandes clásicos de la ópera con el claro objetivo de hacer que este género musical sea más atractivo para las generaciones que ellos mismos representan. Joaquim Iborra, Jefe del Servicio de Ediciones y documentación del Liceo nos explica el proyecto. ¿Cómo nace el proyecto del Liceo con las escuelas de Diseño, y en concreto con ESDi? Desde el Liceo siempre hemos estado interesados ​​en la participación de la comunidad educativa. Un ejemplo de este interés es el programa Ópera Abierta, iniciado hace más de 10 años y que actualmente emite diferentes óperas en directo vía internet como parte de las enseñanzas de libre elección de más de 30 universidades de España, Francia, Andorra, México y Colombia. En esta línea no es de extrañar el acercamiento del Liceo a las escuelas de diseño, entre ellas a ESDi. La ópera es un género que abarca muchas de las formas de representación artística. Creemos que como tal debe ser susceptible de interesar a aquellas personas que se están formando, especialmente en todas las facetas del arte y, como no, del diseño. Con todas las escuelas lo que se formuló es un acuerdo marco, que puede dar cabida a muchas actividades que creemos interesante desarrollar de forma conjunta. Actualmente el proyecto de microcápsulas audiovisuales es lo que estamos desarrollando, pero estamos estudiando otros ámbitos de colaboración. ¿Cuál es el objetivo de una iniciativa como ésta? Con el proyecto actual lo que pretendemos es una aproximación de los alumnos a una de las óperas que se representará en el Liceo. Lo más importante es que se contemple la ópera como un conjunto de expresiones artísticas que están en función de un objetivo común: explicar el tema de la ópera. Desde esta perspectiva es interesante que los alumnos se den cuenta de que la ópera es también un género que habla de temas muy actuales, que habla de nosotros. El desarrollo de estos temas con su lenguaje propio es una forma de romper estereotipos y acercar el género con nuevas miradas. La propuesta es que los estudiantes reinterpreten una de las óperas de estreno en el Liceu. ¿Esto le permite hacer la ópera más cercana a los jóvenes? La ópera es lo que es, lo que se trata es de contemplarla sin ideas preconcebidas que nos alejen de su grandeza. Cada uno de nosotros nos acercamos al género desde nuestra experiencia individual, no nos debe dar miedo el hecho de no entender alguno de sus códigos, lo más importante es poder disfrutar, y aprender, del espectáculo. Cualquier iniciativa debe ser bienvenida, pero no sólo en la ópera, todos los géneros artísticos y culturales deben ser promocionados. ¿Ayuda esto también, ha romper tópicos como el de que la ópera es para gente mayor o que puede llegar a ser aburrida? En 1999 cuando el Liceu vuelve a abrir sus puertas después de la reconstrucción, el claim que se utilizó fue "El Liceo de todos". Con esta frase se quería destacar dos conceptos muy importantes: primero que el Teatro era, por fin, de titularidad pública y segundo, no menos importante, que los espectáculos, la creación cultural que se realizaba estaba al alcance de toda la ciudadanía. Esta idea ha sido vehicular en el desarrollo de las actividades posteriores de la institución. Los estereotipos y las ideas preconcebidas son muy difíciles de desterrar (por ejemplo el tópico de que los catalanes son tacaños), la información es el elemento fundamental para relativizar el alcance de estos tópicos. ¿Qué herramientas se da a los alumnos de las diferentes escuelas de diseño para que empiecen a trabajar? Están predispuestos o les cuesta? El trabajo que realizan los alumnos es incluido en el currículo de la asignatura correspondiente. El Liceu actúa, desde esta perspectiva como un cliente más. En una primera reunión conjunta se presenta el proyecto y los posibles elementos a desarrollar. Los alumnos tienen, en líneas generales, una actitud positiva, no puede ser de otra forma: a lo largo de su carrera profesional deberán trabajar con temas que les guste y con otros que no tanto. Lo importante en este caso es la posibilidad de experimentar y aprender. ¿El Liceo ha participado en el proceso creativo? El Liceu no interviene en el proceso creativo, esta es una tarea propia de la escuela y de su profesorado que es quien debe determinar la calidad del producto acabado y por lo tanto si puede ser entregado al cliente, que somos nosotros. Las aportaciones del Liceo se centran en acompañar, dialogar, intercambiar puntos de vista, pero no intervenir en el trabajo final. Esta es una de las singularidades del proyecto. ¿Cómo valora el resultado final de los proyectos presentados por la Escuela Superior de Diseño ESDi? Como decía es la escuela quien otorga el mérito de las diferentes cápsulas. Y no podía ser de otro modo ya que estamos hablando de un trabajo realizado en el marco de los estudios. Deben ser los profesores los que valoren el trabajo realizado. Nosotros no podemos evaluar. Aún así, hay que decir que los trabajos que hemos recibido de ESDi responden perfectamente a los objetivos del proyecto. Aparte, creo necesario destacar la colaboración y la completa sintonía con Elizabeth Ferrándiz y Josep Ma. Marimon, responsables del proyecto en ESDi. Creo que la buena relación con los equipos ha sido una garantía de éxito del proyecto. ¿Qué es lo que os ha sorprendido más de los trabajos de los jóvenes? Lo mejor del proyecto, desde el Liceo, es que no íbamos con ideas preconcebidas de lo que queríamos. Cuando haces un encargo donde no hay líneas rojas importantes es difícil que el resultado final te sorprenda. Esto era lo que queríamos: apuestas, nuevas miradas ... Aún así el resultado es más que bueno. Tanto en lo que hace por número de participantes, escuelas, trabajos desarrollados, como por las visiones diversas sobre una misma ópera, las diferentes realizaciones formales, los lenguajes. Es todo muy, muy enriquecedor.