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19 de octubre de 2016
El graduado Gerard Rubio presenta Kniterate, una impresora 3D para prendas de punto

Gerard Rubio, graduado en Diseño Audiovisual ha dado un paso más en su idea de democratizar la fabricación de la propia ropa. El primero fue con su proyecto final de grado, Open Knit, una especie de impresora 3D de código abierto alimentada con hilos. El invento tuvo más éxito de lo esperado. Subió un video en Vimeo, vistiendo con sus divertidas piezas de colores los maniquíes de Mango o Zara, que despertó el interés de medios y ’makers’. Así que hace unos meses cofundó Kniterate en Londres para que sus máquinas no se queden en un simple proyecto.


Hace unos meses, recibieron el apoyo de la aceleradora de hardware Hax, ubicada en Shenzhen, en China. Con la financiación que han conseguido (unos 90.000 euros) y todo lo que han aprendido trabajando en el Silicon Valley chino de la electrónica, han podido perfeccionar su máquina.

 

 

El sistema Kniterate esencialmente te permite diseñar digitalmente tu propia ropa de punto a través de un software de diseño fácil de usar. El software, que está precargado con plantillas para gorras, bufandas, calcetines, suéteres y una serie de otras prendas de vestir, te permite decidir sobre el modelo, tamaño, detallando, e incluso el texto que quieres incluir en la pieza antes ser enviada a la máquina de tejer. Una vez que el proceso de diseño se ha completado, los datos del archivo se envían a una máquina de tejer Arduino-Mega equipada con 80 agujas de calibre 5 de tejer. Según Rubio, mientras que el prototipo actual para la máquina dispone de 80 agujas de tejer industriales, el siguiente prototipo tendrá tantos como 240. Por ahora, el prototipo actual de la máquina de coser es capaz de imprimir toda una bufanda alrededor de dos horas.


El próximo paso, antes de que acabe el año, es lanzar una campaña en Kickstarter y recaudar fondos a través de rondas de financiación para comenzar la producción de las primeras cien máquinas. Rubio estima que cada costará entre 3.000 y 5.000 euros, por lo que de momento planean venderlas a escuelas de diseño, estudios de moda, universidades, ’Fablabs’, talleres o pequeños negocios como tiendas en línea, así como a los particulares más entusiastas.


Además de trabajar desarrollando la impresora de ropa, han creado una plataforma online gratuita: quien lo desee puede diseñar sus propias piezas fácilmente a través de plantillas o incluso empezar de cero. Al ser un proyecto colaborativo, otros pueden disfrutar de los diseños y se podrá pedir a Kniterate o al establecimiento más cercano que le impriman la vestimenta.