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01 Junio 2009
Texto curatorial: La Madriguera

(Versión resumida del artículo. Se podrá consultar el artículo completo en el próximo número de la ISSUE) La tecnología es un derecho emergente que el hombre debe reclamar como algo universal, libre de toda especulación supeditada a intereses privados. El logro por alcanzar una autonomía sobre la tecnología respecto al sistema de mercado es un deber común de todos los hombres. El código abierto y el software libre abren la veda de la tecnología como un instrumento al alcance del usuario. La tecnología es el factor más decisivo en la cultura del hombre del siglo XX. La máquina ha adquirido un papel primordial en la vida diaria de todo el mundo, una sociedad que se gestiona a partir de hombres y máquinas, y la electrónica y digitalización de los sistemas han abierto nuevos campos de investigación y folclóre. El uso diario de los ordenadores ha provocado que se genere una cultura de la información. Los individuos interactúan con máquinas y conviven con ellas. La tecnología ha facilitado muchas gestiones cotidianas, y el desarrollo de la sociedad y el tiempo es más rápido. Incluso podría hablarse de ciertas patologías que han surgido a raíz del contacto comunicativo entre hombre y máquina, del mismo modo que se ha convertido en un modo de vida. Sin embargo se ha desarrollado un mercado dominado por entidades que han gestionado el proporcionamiento de esta cultura, hacia una supeditación del usuario, a traves de vetar el vocabulario que permite comprender los procesos que lleva a cabo la máquina. De la misma forma que un individuo es capaz de gestionar su día a día, su casa, sus apuntes y demás cosas, disponerlas y manipularlas hacia donde le parece más conveniente, tambien debería tener la capacidad de gestionar su forma de interactuar con la computadora y de comprender el saber que esconde en su interior libremente. Lazos en aumento entre hombre y máquina. En los tiempos de la revolución industrial las sociedades comenzaron a cambiar de forma paradigmática. El hombre abandonó la forma de vida que hasta entonces le unía a su trabajo de una forma artesanal, que le configuraba como el motor de la labor que desempeñaba, para introducirse en un nuevo sistema de trabajo en el que pasaba a ser un instrumento, en lugar de la maquinaria. La concepción humanista del hombre como centro del universo, comienza a cambiar con la puesta en escena de la máquina. El desarrollo que hasta nuestros días ha tenido esta relación entre hombre y máquina a conseguido trascender los límites del trabajo y la producción, para constituir nuevos modos de relación en la vida cotidiana y el ocio. Hoy en día nuestro nivel de interacción con la máquina es tan potente, que podríamos considerar teóricamente que vivimos en una simbiosis con la tecnología y los nuevos medios que ésta ha configurado y transgreden la propia realidad. Del mismo modo que la tecnología es incapaz de existir sin la mano del hombre creador, la necesidad de tecnología del mismo le impide relacionarse con su entorno desvinculándose de ella, ya que casi la totalidad del elemento natural que pudiese rodearnos en un principio ha sido suplantado por el elemento tecnológico. Si nos centramos en las tecnologías referentes al medio digital el hecho es extrapolable. El ciberespacio se ha convertido en nuestra principal forma de comunicación y relación, un entramado de redes que nos vinculan con el mundo de una forma virtual, reduciendo con ello nuestro ámbito de acción real, aumentando nuestra experiencia virtual. El ser humano ha extendido sus posibilidades en nuestra era, no a través de su propia evolución, como la selección natural defina, sino por medio de evolución tecnológica que se configura como una extensión del propio cuerpo. O viéndolo desde otro punto de vista, tal vez seamos nosotros los que nos convertimos en un apéndice más de la tecnología. Sistema de mercado imperante y situacion sociologica del individuo. La sociedad posindustrial ha provocado una transición económica que se sitúa entre una economía basada en la industria y otra basada en los servicios. Esto ha generado un cambio en el capital y una privatización masiva por parte de entidades. Tras los procesos de industrialización y liberalización, la sociedad, y en definitiva, el colectivo global del hombre, queda estrechamente ligado a un proceso por el cual el poder ya no queda sujeto al estado sino que se encuentra supeditado al mercado. La verticalidad de una jerarquía uniforme queda obsoleta y la organización se complementa a partir de una asignación de la producción y el consumo de bienes y servicios que nace de un proceso interactivo entre la oferta y la demanda. Este cambio evolutivo, entendida la evolución como un cambio de forma y aclarando que no significa una transformación de progreso hacia lo politicamente correcto, se debe a que el poder deja de estar en manos del Estado y pasa a manos de entidades privadas. Por un lado, el poder se dispersa y se expande hacia ciertas iniciativas concretas, desacreditando la responsabilidad del Estado como motor motriz de un aparato determinado. En cierta manera, la propaganda política ha conseguido convencer a la población mundial de cierta sensación de libertad, otorgandoles autonomía, aunque su verdadera cara queda expuesta entre lineas si analizamos con más detenimiento el comportamiento de este aparato delimitador, y en el ambito de la tecnología, la falsa interaccion entre hombre y maquina. [...] Oscar Palau Ribó y Francisco Pinel Cabello. Este texto ha sido escrito en el marco del proyecto expositivo sobre Free Software "La Madriguera" en la asignatura de Comisariado de 4to año de AEDD a cargo de Vanina Hofman, en el cual han participado: Néstor Aguilera Cáceres, Pere Bacardit Corrons, Silvia Bou Guardia, Rubén Castejón Giner, Eneko García Aranceta, Daniel Moreno Valldosera, Bernardo Olives Babler, Oscar Palau Ribó, Marc Paredes Molina, Francisco Pinel Cabello, Rubén Requena Colominas, Raúl Sanz Díaz y Jordi Vadrí Valls. La exposición se puede visitar en el hall central de ESDi desde el 15 de mayo de 2009.