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17 Abril 2010
Sin diseño no hay competitividad

Las organizaciones afrontan los desafíos de la competitividad sabedores de que sólo consiguiendo el éxito en la misma podrán crecer, prolongar su existencia, afrontar problemas complejos, y convertirse en marcas de referencia aumentando su rentabilidad. Un conjunto de aspectos que exigen buscar la excelencia en todas las actividades, y no ignorar las fortalezas y debilidades de los competidores. Un proceso competitivo que debe ser abordado de forma continuada, superando los factores endógenos y exógenos, asumiendo en plenitud los paradigmas de la sociedad y la economía del conocimiento, y entendiendo que las empresas deben adquirir las capacidades requeridas para acceder a los mercados globales con productos diferenciales y de alto valor. Asumir los desafíos en que se encuadra el proceso competitivo exige considerar los avances técnico y científicos que se producen de forma continuada y que abren nuevas formas de plantear las actividades y los procesos productivos, potenciar las capacitaciones profesionales de los trabajadores y entender las pautas sociales que condicionan o fijan exigencias, con el fin de innovar para hacer más, hacerlo mejor y de forma diferencial, posibilitando a la vez incrementos de productividad para alcanzar rentabilidades óptimas, asumiendo los riesgos derivados del proceso de mundialización y vertebración de un mercado único. Un progreso que requiere evolucionar hacia un modelo industrial, robusto, que genere productos y servicios de alto valor. Que conlleva a industrias altamente competitivas, gracias a alcanzar un óptimo equilibrio entre una terna configurada por la capacidad innovadora, el establecimiento de sistemas para ser muy productivos, utilizando las ventajas de la apertura de los mercados y la localización óptima de sus procesos productivos a partir del proceso globalizador. Es en este contexto de articular mecanismos para potenciar la competitividad que permitan generar empleo y progreso social, donde se encuadra la decisión del patronato de la Fundación para ESDi (fundación) -presidido por el Sr. Josep Bombardó-de organizar el Primer Congreso Internacional de Diseño e Innovación de Cataluña . Un congreso internacional para la economía abierta e interdependiente, un congreso abierto donde sólo fomentando la transmisión libre del conocimiento el progreso es factible, un congreso multidisciplinar para que en él se sustente el poder de la innovación. Un congreso, también, que evidencia la capacidad tractora e integradora del diseño, y un congreso que potenciaría las redes de relación y colaboración internacionales, tanto para el mundo científico como empresarial. Unos objetivos complejos pero necesarios, ya que sólo así, enfrentando los problemas con nuevas visiones y nuevas actuaciones se llega a nuevas soluciones. Los objetivos que planteaba el congreso eran complejos, pero el análisis de los abstracts de las 60 ponencias y de las 7 conferencias plenarias previstas ya aportaban pistas de la importancia del diseño en un entorno especialmente complejo en países donde la oferta sobrepasa la demanda, y donde el nivel de la renta per cápita obliga a que la competitividad no sea únicamente cuestión de precio. Unas sociedades, y unas economías, cuya clave reside en la seducción de los productos y la riqueza de su contenido o valor aportado. De acuerdo a las expectativas, el congreso ha puesto de manifiesto que sin diseño no hay competitividad y la necesidad de evolucionar del egodiseño al co-diseño, en la línea impulsada por ESDi desde el año 2002; también que el diseño no es valor añadido es el valor de las cosas, la importancia del triángulo Diseño-tecnología-ciencia, la importancia creciente del diseño multidisciplinar, y la necesidad de objetivar la subjetividad para avanzar en la gestión del diseño articulando una metodología científica propia. La gran cantidad y calidad de las ideas y los conceptos que se han transmitido obligan a un riguroso análisis para ser asimilados y abrir nuevas oportunidades y visiones a los congresistas individualmente o colectivamente, gracias a las actividades telemáticas post-congreso que incrementarán la interrelación entre ellos. Consecuentemente se puede afirmar que el congreso ha superado con creces sus objetivos, ya que la calidad de los ponentes y los más de 500 asistentes han permitido progresar en la relación entre los investigadores en diseño, tecnología y ciencia, con las empresas que han de convertir el saber en PIB. Ha permitido acercar aún más al mundo universitario a la sociedad incrementando la transversalidad y pluralidad; ha evidenciado que sólo con una industria moderna e innovadora el futuro es posible, y en ESDi incrementar sus trabajos ya que, como primera escuela de la Estado español en disponer de la titulación oficial de grado en diseño, tiene la responsabilidad de marcar el camino para poner el diseño en medio de toda la actividad productiva y del progreso social. Antoni Garrell i Guiu 26 de marzo de 2010