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29 Mayo 2012
No se puede aceptar la impunidad

Finaliza un mes de mayo en que se ha evidenciado nuevamente la debilidad del sistema financiero español. Hechos que ponen nuevas dificultades para desarrollar políticas de crecimiento, a que el crédito fluya, y que la actividad económica se recupere generando empleo. La mala gestión, y las más que probables manipulaciones contables efectuadas por Bankia, que han aplazado la toma de decisión, han conducido al Estado a comprometerse a aportar 19.000 millones, adicionalmente a los 4.500 millones anteriores. En total, serán no menos de 23.500 millones de euros que el Estado no tiene, y que a menos que el BCE, a petición del gobierno español, quiera intervenir se tendrán que solicitar a los mercados a un tipo que superará el 6%. Una solicitud que llegará en unos momentos en que los inversores se van. Sirva como ejemplo el Fondo Noruego de Pensiones, que gestiona 240 mil millones en bonos soberanos, que últimamente ha vendido su posición en bonos de Portugal y de Irlanda, y ha reducido sustancialmente su exposición a la deuda pública de Italia y España. Falta de recursos, inversores que exigen unos tipos que ahogan el presente e imposibilitan el futuro. Son víctimas de la falta de confianza hacia España por el descrédito de los ministros por sus contradicciones que los llevan a rectificaciones continuadas, por el desprestigio de las instituciones y la falta de valores íntimamente ligados a la democracia como son la responsabilidad y la rendición de cuentas, y que, como nos recuerda la periodista Pilar Velasco de la cadena Ser, no acabamos de impregnar la nuestra. También de la incompetencia histórica de administradores incapaces, de las mentiras y manifestaciones prepotentes de gobernantes y políticos. Todo un conjunto de hechos a los que se suma no haber efectuado las reformas estructurales precisas a lo largo de los 14 años previos a iniciarse la crisis. No debemos olvidarlo, para no cometer de nuevo los mismos errores, que años atrás se podía haber evitado que llegáramos a la situación actual. España crecía por término medio un 3,7% anual. Pero eran muchos los que, satisfechos con la economía especulativa, estaban satisfechos con un modelo que se alejaba de la economía del conocimiento, despreciaba la formación y la I + D + i. Incluso en plena crisis mundial se callaba frente a afirmaciones como las del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en septiembre de 2008 en Nueva York relativas a que España "quizá cuenta con el sistema Financiero más sólidos de la comunidad internacional". Creyendo que el Estado era inmune a la crisis financiera mundial el presidente añadía "España recuperará muy pronto la senda de apoyo crecimiento potencial", con el objetivo de superar a Francia, una vez alcanzado el octavo lugar en cuanto a potencia economía mundial. Estamos en épocas complejas, mejor asumirlo, en el que con pocos recursos y la ciudadanía sumergida en el desencanto, el miedo, y la desconfianza inmovilizadora que a menudo no nos permite ver las potencialidades que tenemos y que a pesar de la adversidad hay indicadores para la esperanza. Sirva como evidencia dos ejemplos del esfuerzo comprometido. El primero es que las exportaciones catalanas siguen creciendo, en concreto lo han hecho un 8,81% el primer trimestre de 2012 (5,57 puntos más que las del conjunto del Estado), un hecho que certifica que si bien nos faltan dinero, no nos falta ni la confianza ni el talento, ni el saber ver en cada obstáculo una oportunidad para mejorar, aprender e innovar. El segundo ejemplo hace referencia a la lección de solidaridad y compromiso que dieron los 41 maestros de la escuela Virgen del Remedio de Alcover a raíz de la huelga del pasado día 22. Dando apoyo a las reivindicaciones que sustentan la huelga de la enseñanza pública, adoptaron una actitud que les honra, y que sigue el consejo de Albert Einstein "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo". Concretaron su protesta yendo a trabajar y destinando el dinero del descuento que les aplicaría la Administración a las entidades locales de Cáritas y Cruz Roja. La actitud de los maestros de Alcover merece decir 41 veces gracias, es una nueva llamada de atención, y un ejemplo de innovación en cuanto a la forma de expresar el malestar de los ciudadanos. Unos ciudadanos que no quieren ser espectadores de cómo se destruye el esfuerzo efectuado por millones de personas, y que no admitimos que actuaciones nos lleven a una situación pretérita donde las desigualdades crecen y la injusticia cabalga de nuevo. Cerramos un mes de mayo horrible que inevitablemente nos obliga a exigir responsabilidades, negándonos a aceptar la impunidad de los responsables de los disparates financieros. Pero estos hechos no pueden esconder nuestras capacidades ni nuestras potencialidades objetivas, especialmente las catalanas a pesar de las injustas cargas que soportamos. Debemos confiar en la Unión Europea, en que la cordura se impondrá, que 2013 será mejor, y que nuestro trabajo servirá para mejorar el presente todo conquistando el futuro y no para pagar intereses de usura, ya que en caso contrario, en caso de no mejorar la actuación del BCE, habrá que decir basta asumiendo que la casa común se ha desvanecido y, sin demoras, recuperar los instrumentos financieros que permitan invertir las tendencias.