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21 Marzo 2012
Menospreciar a la INVESTIGACIÓN es hipotecar el futuro

Las declaraciones sobre la importancia del I + D + i son algo usual en los responsables públicos y los responsables de competitividad de las empresas, pero si se encuadran en los importes de las inversiones la realidad es otra. Las empresas no acaban de interiorizar la importancia de la inversión en investigación a largo plazo, a excepción de la industria que desarrolla casi el 80% de la innovación privada, y los Presupuestos Generales del Estado no hacen más que disminuir desde 2009 , en aquel año la cifra rozó los 4.200 millones de euros y si se cumplen las previsiones el 2012 será de 2.860 millones. Unas cifras muy bajas si consideramos el dinero dedicado a salvar entidades bancarias, a cubrir los gastos por decisiones negligentes, a preservar prebendas de colectivos privilegiados, o a sostener actividades e infraestructuras sin ningún tipo de retorno. Descenso público y privado en I + D + i que han llevado al Estado español a ocupar, según el último informe de la Comisión Europea, la posición 19 en el ranking europeo de innovación, muy lejos de los países más innovadores como Suecia, Dinamarca , Alemania y Finlandia, y todavía mucho más lejos de los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Una disminución de casi 1/3 en la inversión pública en I + D, mientras otros países siguen incrementando a pesar de las dificultades propias de la crisis, es lanzar a la basura el esfuerzo de años en poner en marcha el auténtico vehículo hacia el futuro. Es también impedir convertir el talento de los miles de jóvenes en la fuerza para vertebrar un mundo más competitivo, es frenar la requerida regeneración de la comunidad científica y obligó a la emigración a investigadores a los que se han dedicado esfuerzos y recursos. Y lo que es más preocupante recaer en el egoísmo de preservar la precariedad del presente, devolviendo al "que inventen los demás", o lo que es lo mismo reiniciar la senda hacia un futuro de pobreza, mientras una gran parte de la ciudadanía lo ignora, y la prensa no le presta la atención requerida. La globalización y la economía del conocimiento requieren con urgencia políticas para dotar de más competitividad a las empresas. Para ello necesitamos actuar en dos frentes. El primero es no permitir que las inversiones públicas en I + D + i disminuyan y el segundo, es potenciar que las empresas incorporen talento con el fin de poder innovar, crecer, generar puestos de trabajo y alcanzar el éxito. Que la dotación en I + D de los presupuestos del Estado haya disminuido un 31,5% desde 2009 es la peor solución para salir fortalecidos de la crisis. Es preciso preservar y aumentar la inversión en I + D + i. Ésta es la única vía para no hipotecar el futuro post crisis. Por este motivo es momento de no menospreciar el talento de los jóvenes con una sólida formación y comprometidos con los cambios y el futuro, es momento, huyendo del conformismo, de aplicar el esfuerzo arraigado con el sacrificio y la perseverancia al superar metas complejas, aceptando el riesgo del nuevo, que implica innovar en el seno de la incertidumbre. Hay que despertar y aceptar la responsabilidad, y el compromiso, que todos tenemos en mantener y potenciar el excelente sistema de investigación e innovación del Estado, asumiendo que menospreciar la investigación es la evidencia más grande de los que, anclados en el egoísmo, hipotecan el futuro.