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8 de noviembre
Le Corbusier quemado en Bogotá

En Queimada, obra de Pontecorvo protagonizada por Brando en 1969, el fuego es la gran alegoría de la insurrección y una muy buena lectura sobre las dificultades de la independencia política y económica en los paises latinoamericanos. Un alegato en contra del colonialismo, el capitalismo y la esclavitud. Es decir, la rebelión contra la tiranía del modelo político y económico europeo. Se filmó en escenarios colombianos, la isla imaginaria, y el villano era portugués aunque debería ser francés o español, quizá incluso suizo.

Las imágenes de esta película parpadean en mi imaginación contemplando unas fotografías de Alexander Apóstol ’Le Corbusier quemado en Bogotá’ (2005). Este artista venezolano nació el mismo año de la filmación y la serie de fotografías que cito muestra los restos de un vacío arquitectónico igual de deslumbrante como las hogueras de Queimada. Las imágenes registran el paso de las revueltas estudiantiles de los años sesenta en una zona universitaria de Bogotá, lugar urbanizado siguiendo los idearios del Plan Piloto que Le Corbusier trazó para la capital en los años cuarenta y que Sert también apoyó. La misión social de la modernidad que encarna la arquitectura racionalista presagia así su propio fracaso. La destrucción de los apartamentos tras la sublevación son documentos metaforizantes sobre la violencia que persiste en Colombia y en latinoamérica, las imágenes congelan el rastro del ideario moderno europeo en muebles y muros desvalijados. Eterna Queimada.

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pilar bonet