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29 Enero 2007
La importancia de la Gestión del Diseño

Gestionar el diseño no es algo nuevo, pero a buen seguro que los nuevos paradigmas requieren nuevas habilidades y perfiles profesionales, y demandan la participación activa de los diseñadores. El diseño, y la gestión del diseño, se ha convertido para la empresa en un elemento estratégico para alcanzar de una forma eficiente y eficaz la competitividad de la organización, ya que ésta consiste tanto en extraer las máximas posibilidades a los procesos productivos -gracias a las tecnologías y los saberes de la organización-, como en dotar a los productos de diferenciación respecto a la competencia, lo que permite afrontar la competitividad no basándose en los costes de producción sino en las características y valores de los productos. La gestión del diseño otorga capacidad de competencia por la innovación que conlleva, la introducción en el producto de valores simbólicos, estéticos, funcionales y diferenciadores que seducen al comprador posibilitando unos precios que aportan los excedentes requeridos en toda actividad empresarial por el retorno de la inversión, y por la reinversión en la investigación y la aplicación del conocimiento asociado que posibilita seguir siendo competitivo, más allá de las políticas de terceros o las conjuntas económicas, llevando la elegida empresa, producto, mercado a un funcionamiento óptimo, complementario y sinérgico. Consecuentemente la gestión del diseño, que es gestionar la empresa, abarca un amplio abanico de aspectos que van desde los aspectos más conocidos relativos a los valores estéticos, funcionales, y de imágenes; los asociados a la racionalización de los procesos productivos, de distribución, uso y reciclaje, y también, de forma más incipiente, los relativos a los de impacto medioambiental y de sostenibilidad que el cambio climático pone frente a la humanidad. Pueden afirmar, que la manera en que la empresa enfoca estos problemas define tanto su capacidad competitiva como su estrategia de permanencia y compromiso con un futuro incierto y cambiante, ya que no sólo define sus estrategias en cuanto a producción, producto o mercado, sino también en aquellos otros asociados al compromiso colectivo de que el progreso de hoy no puede condicionar o frenar el desarrollo del mañana. Gestionar el diseño no es algo nuevo, pero a buen seguro que los nuevos paradigmas requieren de nuevas habilidades y nuevos perfiles profesionales, y demandan, sin ningún lugar a dudas, la participación activa, asumiendo compromiso, los diseñadores en la gestión del diseño. éste es un hecho que requiere no ser obviado, consecuentemente hay que dotar a los diseñadores de las habilidades requeridas a las exigencias del proceso creativo, rompiendo la barrera del imposible, con las exigencias derivadas de la gestión del diseño de forma integral y plena. Hay que formar profesionales del diseño comprometidos con la sociedad, con la exigencia de competitividad de las empresas y de generación de excedentes, decididos a incrementar la calidad de vida y el desarrollo integral de los humanos de hoy sin condicionar el de las próximas generaciones. Personas que con actitud abierta, responsable, analítica y critica tengan capacidad de liderazgo de equipos plurales y heterogéneos, de aglutinar y vertebrar las habilidades requeridas para afrontar la investigación, la innovación, y la interrelación multidiciplinar, contribuyendo de forma decidida en la sostenibilidad del planeta y del ecosistema que hace posible el desarrollo humano. Antoni Garrell i Guiu Director General Fundació FUNDIT