Artículos
30 Enero 2008
La creatividad requiere libertad y horizontes

Un nuevo año se inicia, al igual que los otros con continuidad plena, sin cambios significativos respecto al anterior y con las problemáticas climáticas propias de la sobreexplotación planetaria, tal como se evidencia hace tres semanas en la cumbre de Bali, crisis energéticas que rompen el inestable equilibrio económico generando inflación y disminución del ritmo de crecimiento, y pérdidas de competitividad por parte de algunas empresas que no disponen de innovación diferencial especialmente en producto. Pero por difícil que parezca el escenario, las oportunidades y posibilidades son impresionantes como año tras año se evidencia por todos aquellos que son capaces de canalizar la capacidad creativa especifica de los humanos, y muy especialmente la de los diseñadores que con su labor pueden otorgar la competitividad en las empresas, facilitar que el avens técnico y científico se convierta en valor perceptible por la ciudadanía, ya la vez que el desarrollo presente no hipoteque el futuro. Una capacidad creativa, una vertebración de futuro, que, al igual que los humanos no podemos sobrevivir al nacer sin la ayuda de adultos, requiere que sea desarrollada cooperativamente. Es decir, que los diseñadores trabajen con equipos asociándose y colaborar raíz de la complejidad de los requerimientos que rigen los productos y las exigencias derivadas de la problemática de la sostenibilidad y la sobreexplotación planetaria. Un trabajo en equipo que conlleva identificar tanto las reglas del juego para relacionarse de forma adecuada, útil y sensata con otras disciplinas, como tener la capacidad de adquirir de forma continua los conocimientos básicos del ecosistema y sus potenciales, todo dominando las herramientas y los instrumentos con los que se articula la actividad. Vivimos en un mundo complejo que obliga a los creativos conjugar una dualidad: por un lado la eliminación de los miedos y las carencias que nos frenan e impiden el trabajo plural aportando lo mejor de uno mismo, como escribía Lucrecio, alumno avanzado del filósofo griego Epicuro, en su poema ’De la naturaleza de las cosas’: "Es necesario identificar y destruir el miedo para Aqueronte, el río del infierno que, penetrando hasta lo más fondo de nuestro corazón envenena la vida humana", y por la otra banda saber conjugar libertad con compromiso. Ya que únicamente con libertad y sin miedos la capacidad creativa aflora y se convierte en el vehículo hacia el bienestar individual y colectivo. Y el compromiso con los demás nos asegura no cerrarse en nosotros mismos sin pensar en las necesidades del entorno. Este es el gran reto para imaginar y construir el futuro: disponer de creativos libres y comprometidos, que superando el miedo en la búsqueda de la integración a priori imposible, sorprenden cada día haciendo realidad hoy la utopía de ayer. Pero disponer de los mismos no es suficiente, es necesario que su potencial crezca y se convierta en valor, en productos, en progreso y en bienestar, lo que quiere decir que sin horizontes que faciliten el despliegue de su capacidad nada es posible. Construir espacios y dibujar horizontes reptadors es sin duda el gran desafío en un modelo económico fundamentado con pequeñas y medianas empresas, unas empresas que requieren del talento de los creativos pero que no disponen hoy de la capacidad de disfrutar de sus imprescindibles aportaciones. Establecer horizontes conlleva facilitar la capacidad emprendedora, especialmente los jóvenes, establecer marcos de cooperación entre ellos y las otras disciplinas científicas, saber dotarse de estructuras de intercambio de servicios en el marco de las organizaciones empresariales, tratar el diseño con las mismas políticas que se aplican a la innovación tecnológica, facilitar el establecimiento de la cooperación interprofesional, y, muy especialmente, entender que la innovación es innovación en la medida en que aporta valor diferencial en el mercado, y este sólo se logra con los productos . Unos productos que nacen en la mente de los creativos y se configuran con el concurso simultáneo y coordinado del resto de agentes imprescindibles para alcanzar la competitividad y el reconocimiento del mercado. Libertad sin miedos con horizontes de futuros claros, investigación e innovación con espíritu crítico y constructivo es el que aporta valor y futuro, y con la convicción de que es posible empezamos un nuevo año comprometidos en ello cada uno desde nuestras responsabilidades y obligaciones , que seguro desde el ESDi son muchas. Antoni Garrell i Guiu Director general Fundación para La ESDi