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16 Abril 2013
Historia, innovación y diseño

Con el término "innovación" hemos encontrado una herramienta esperanzadora para superar el estancamiento, o las recesiones, de las economías. Todos los diseñadores, productores, vendedores y consumidores usamos la palabra "innovación" como promesa de un futuro mejor. Pero, ¿qué es la innovación? ¿Cómo podemos detectarla cuando aparece? ¿Puede una escuela de diseño como ESDi enseñar a los alumnos a detectar si un artefacto, producto o sistema de diseño es innovador? ¿La innovación nos asegura éxito empresarial o la reactivación de la economía? Según la OCDE una innovación1 es la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del puesto de trabajo o las relaciones externas. Las actividades innovadoras se corresponden con todas las operaciones científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales que conducen efectivamente, o tienen por objetivo conducir, a la introducción de novedades. Hay que añadir, pero, que no todo lo que se presenta como innovación es nuevo. El 2005 se presentaron en Construmat las paredes móviles como una gran innovación de la industria de la construcción (La Vanguardia, 2005). Lo que quizás no sabían, los profesionales que lo anunciaban, es que Gerrit Rietvelt ya había diseñado estos elementos arquitectónicos en 1924 eb Utrecht, en la casa Schröeder. El diseñador debe tener paciencia: innovación no es igual a éxito de ventas. Las innovaciones no siempre tienen éxito en el preciso momento en que nacen. Viene asociado un alto componente de incertidumbre. Conocemos casos de la historia del diseño, como el del arquitecto Le Corbusier, a quien se le rechazaron proyectos como el Palacio de las Naciones de Ginebra, el Palacio de los Sóviets de Moscú y la sede de la Organización de Naciones Unidas, a pesar de que aportaban aspectos innovadores para el diseño moderno (von Moos, 1994). Quizás, los principios proyectuales sobre los cuales se basaban, eran demasiado nuevos para ser aceptados por la sociedad. Las innovaciones deben estar necesariamente asociadas a la calidad. Muchas novedades vendidas como innovaciones no eliminan errores de producción, no eligen los mejores materiales, las técnicas y procesos de producción más adecuados. La innovación implica inversión para conseguir unos mínimos estándares de calidad. La Exposición Universal de Londres de 1851 es el primer referente histórico donde quedó clara la necesidad de ligar innovación y calidad. Los elogios recibidos al edificio Cristal Palace y a la sección expositiva de maquinaria fueron acompañados de las críticas negativas a la sección de artes decorativas; por la poca calidad de los productos expuestos. Encontramos otro referente en el año 1914. Durante la asamblea anual de la Deutscher Werkbund se debatió, como superar el modelo de proyectar y producir heredado del modernismo. Se defendieron dos modelos: la tipificación y la individuación. Pero los dos tenían una característica en común, eran conscientes que sólo un producto con calidad podía competir dentro del mercado internacional. Sin diseño no hay innovación. En la Universidad formamos a los diseñadores desde tres ámbitos: el conceptual, el instrumental y el proyectual, porque pasan de la idea a la materia, del concepto al producto, de la manera más exitosa posible. El diseñador, combinando los tres ámbitos, dispone de todos los conocimientos para encontrar nuevas relaciones para crear artefactos, productos, servicios, procesos, sistemas o formas de organización nuevas e innovadoras. Los conocimientos adquiridos en la historia del diseño para dotar a los estudiantes de un extenso catálogo de soluciones prácticas, métodos de trabajo, procesos de producción de otros tiempos; la sociología para detectar las necesidades de los ciudadanos; la historia del arte para potenciar la función estética del producto; teoría y taller de la forma para dominar la materialización formal de los artefactos; empresa para organizar las inversiones y gastos; materiales y tecnología, proyectos integrales y todas las materias impartidas dentro de las escuelas de diseño son nuestra aportación para formar profesionales aptos para detectar y generar innovaciones. 1Definición del término innovación extraída del Manual de Oslo (1997): http://www.oecdbookshop.org/oecd/display.asp?lang=en&sf1=di&st1=5l9hwf7h9xf0 Referencias Benévolo, Leonardo (1987) Historia de la arquitectura moderna, Editorial Gustavo Gili, Barcelona. Campi, Isabel (2008) La idea y la materia. Volumen I, Editorial Gustavo Gili, Barcelona. De Fusco, Renato (2005) Historia del diseño, Editorial Santa & Cuelo, Barcelona. Ferrater Mora, Josep (2001) Diccionario de filosofía, Editorial Ariel, Barcelona. Sala y Martín, Xavier (2001) Economia liberalista per a no liberalistes, Editorial Pórtico, Barcelona. von Moos, Stanislaus (1994) Le Corbusier, Editorial Lumen, Barcelona. Recursos electrónicos La Vanguardia (miércoles, 6 de abril del 2005 y miércoles, 13 de abril del 2005) [Consultado el 20/11/2009]. Antoni Mañach i Moreno (16.04.13)