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20 Mayo 2010
Ética y diseño: por unas reglas de juego

[...] sometimiento a unas normas, a unos deberes, y unos derechos, respecto a una comunidad. Todos estos conceptos, secularizados después de Lutero, hacen que se considere el trabajo profesional como un deber hacia el prójimo y no sólo como una forma de hacer dinero. Por esta razón creo que el diseñador ha de dotarse de unas reglas de juego o un marco normativo que le permita desarrollar su trabajo en paz con los compañeros. La ética aplicada es la disciplina que investiga sobre las relaciones entre todos los protagonistas o implicados de algún sector, grupo social o empresa. Además, las éticas aplicadas tienen por objeto de estudio los códigos deontológicos. "Un código ético es un documento consensuado entre profesionales, del mismo gremio y de los relacionados con ellos, que explicita las responsabilidades morales que provienen del ejercicio de una profesión y las expectativas que los usuarios tienen derecho a exigir en sus relaciones con un profesional y con una corporación". Entiendo por tanto que los códigos deontológicos tienen más de reglas del juego, consensuadas, que de leyes divinas sobre el bien y el mal. Clientes, diseñadores, consumidores, fabricantes, proveedores, asociaciones profesionales, el estado, los impresores, estudiantes de diseño, distribuidores, comerciales son algunos de los implicados que han de dotarse de unas normas formuladas a partir de unos principios mínimos que asegurarán el buen desarrollo del juego: 1.Legalidad: todo código ético tiene por marco la legalidad pero siempre puede ir más allá, garantizando derechos no amparados por la ley. 2.Profesionalidad: se refiere tanto a los sujetos del código ético como en el trato al usuario. El criterio de profesionalidad se rige universalmente por los principios de beneficencia y de no maleficencia. 3.Confidencialidad: no es exigible a todos los códigos éticos. Siempre son confidenciales los datos que afectan a terceros o que pueden dañar el honor y la fama. Se sitúen fuera del principio de confidencialidad las exigencias de la ley. 4.Fidelidad a responsabilidades concretas: reafirma la profesionalidad en referencia al propio lugar en la empresa. 5.Buena fe: implica la franqueza y la honestidad. 6.Evitar conflictos de intereses: nepotismes, tratos de favor, evitar la confrontación entre los intereses de la empresa y los de los consumidores, del país, etcétera. 7.Respecto: todo el código está al servicio de los consumidores y usuarios, tenidos en cuenta como actores sociales. Es conveniente, por tanto, que los diseñadores de todas las especialidades (moda, interiores, industrial, gráfico, audiovisuales, multidisciplinario) se doten de su código deontológico específico. Antoni Mañach i Moreno amanach@prof.esdi.es Licenciado en Filosofía. Profesor de Historia y teoría del diseño Escuela Superior de Diseño-ESDi Sabadell, 2010