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12 Marzo 2007
Es necesario más apoyo a los creativos

[...] en definitiva aquellos aspectos mas significativos relativos al nuevo modelo económico y social en que se encuadra la economía del conocimiento, que caracteriza a las sociedades mas avanzadas y prósperas. Una economía que está trasladando la generación de las mas altas cotas de riqueza de los sectores industriales a los sectores de servicios, lo que implica que, en esas sociedades, la mayor parte del empleo ya no se concentre en las fábricas de productos, aunque eso no debería suponer la perdida de la capacidad industrial, a pesar de que ésta se fragmente ubicándose en el lugar más adecuado del mundo. En un contexto global, liberalizado y fuertemente competitivo la generación y aplicación del avance científico, la innovación en producto y la multilocalización son determinantes para el progreso. Por ello la generación, almacenamiento y procesamiento de la información se convierten en elementos claves y las tecnologías de la información y la comunicación adoptan un papel protagonista en cuanto a la competitividad, de tal manera que algunas veces eclipsen, o escondan, el papel determinante del diseño, olvidando que sólo con un proceso simbiótico entre arte y ciencia, diseño y técnica, la competencia y el progreso son posibles. En esta línea de conjunción de arte y tecnología deben recordarse los escritos y reflexiones del filósofo checo Vilém Flusser (1920-1991) en los que establece que el mundo de las artes y el mundo de la tecnología, separados desde el Renacimiento, se reencuentran en el diseño contemporáneo mediante un proceso simbiótico que sublima la creación y permite alcanzar las más altas cotas de innovación, evidenciando que el futuro depende de los diseñadores. Un diseño surgido de diseñadores capaces de eliminar las barreras y los recelos entre el arte y la tecnología, capaces de colaborar multidisciplinariamente y generar diseños cada vez más ajustados a las exigencias socioculturales, de género y las derivadas de la competencia y la globalización. Con esa concepción del diseño o Filosofía del Diseño en la línea propuesta por Flusser debería analizarse el documento de la Unión en el que se constata que la brecha que separa la UE. y Estados Unidos ha disminuido nuevamente gracias a que Alemania, Suiza, Suecia y Dinamarca obtienen mejor puntuación que aquél y a la vez se indica la baja puntuación que obtiene España que queda por debajo de la media europea, y que ninguna de las regiones innovadoras destacadas sea española, incluso la región de Praga es más innovadora que Madrid o Barcelona. Puede discutirse la metodología utilizada, la veracidad de los datos y adecuación de los indicadores, pero más allá de ello lo que no debe olvidarse es que en los países mas avanzados el progreso se fundamenta en el talento y la innovación, en la terna ciencia, tecnología y diseño, en un contexto donde superada la premoncencia exclusiva de la tecnología y los centros tecnológicos, se ha efectuado una decidida apuesta por el diseño mediante los Centros de Innovación y diseño que combinan armónicamente los tres factores indicados. Diseñadores interdisciplinarios, científicos reconocidos socialmente y dotados de los recursos requeridos, y tecnólogos comprometidos con el potencial de las tecnologías, son los agentes claves del progreso, un progreso que empezó hace tiempo para algunos y que se resiste para otros colectivos a pesar del talento y preparación de las personas. Muchos son los factores el fracaso escolar, los índices de penetración de banda ancha, la inversión en I+D público y privado, la dificultades de innovación de las PYMES, las políticas de capital-riesgo, el bajo índice de patentes, etc., pero entre ellas destaca la falta de apoyo y una apuesta decidida a los emprendedores en especial aquellos que centran su actividad en los sectores emergentes y en diseño. Una apuesta no exclusiva de la administración, lo es o debe ser de todos y cada uno de nosotros, ya que del apoyo a los creativos y a su trabajo interdisciplinario en sus proyectos como emprendedores depende el progreso y la competitividad en un mundo global Antoni Garrell i Guiu Director General Fundación FUNDIT