Artículos
15 Junio 2009
El diseño la clave del futuro

El gobierno del Estado acaba de hacer público los datos del escenario macroeconómico que desgraciadamente no mejora, obligando a nuevas medidas para afrontar las problemáticas. Un hecho que recuerda que siguen pendientes las reformas estructurales que nos deberán permitir salir fortalecidos de la crisis, unas reformas que, sin olvidar la prioridad que hace falta otorgar a los dramáticos problemas que origina el paro, no pueden ser sistemáticamente demoradas, puesto que son la base por la vertebración del modelo económico que permitiría, creando ocupación, generar la riqueza que garantiza el progreso social y la calidad de vida. No nos debemos sorprender de las actuales dificultades, puesto que nuestro modelo de crecimiento estaba predestinado a un final dramático por el excesivo peso del consumo y el fuerte endeudamiento externo; pero no hemos de olvidar el nivel de apertura de nuestra economía (posición 17è en el ranking de exportadores mundiales) una buena base para afrontar el futuro aunque, coyunturalmente, estemos afectados por el retroceso del volumen del comercio que según la Organización Mundial del Comercio llegará este año al 9%, la mayor disminución desde la Segunda Guerra mundial. Una reducción de exportaciones que afectará tanto a las procedentes de los países desarrollados, que disminuirán un 10%, como las de los países emergentes que caerán entre un 2% y un 3%. Para dinamizar la economía, generar ocupación y cambiar el déficit externo hace falta aprovechar la capacidad exportadora para ganar cotas de mercado con productos innovadores y de calidad. Este es un hecho incuestionable que requiere una decidida apuesta por la industria de alto valor, cambiando la forma de pensar y actuar con el fin de centrarnos en un proceso de innovación continuado, especialmente en producto, basado en la creatividad. En este proceso competitivo el diseño acontece el elemento nuclear por su capacidad transformadora, que está en el corazón de todo proceso de innovación, y por ser una disciplina que permite afrontar actividades económicas cualificadas. Para hacer realidad las potencialidades del diseño son necesarias personas con una capacidad innata por la creatividad y a la vez con una sólida formación. Capacidad de "hacer" y "saber hacer" es un binomio indisoluble. Capacidad de hacer por haber interiorizado el diseño y el proceso creativo como una forma de desarrollo vital, -vocación-, y saber hacer por canalizar la potencialidad creativa hacia la consecución de resultados óptimos, considerando los adelantos técnicos y científicos y a la vez las necesidades de progreso y bienestar social. Este binomio comporta que los diseñadores tengan una enorme responsabilidad y a la vez la asuman sin complejas, puesto que ellos son claves para el desarrollo. Una enorme responsabilidad, -la de los diseñadores, y de los futuros diseñadores que se están formando en los centros universitarios de diseño-, que obliga que integren en su talento tres aspectos claves: capacidad de arriesgarse, esfuerzo continuado, y aprendizaje permanente. La capacidad de arriesgarse para hacer posible lo imposible, el trabajar incansablemente por no descartar alternativas, a sabiendas de que la primera idea es sólo la primera propuesta, y el aprendizaje permanente para incrementar la capacidad de observar, analizar y proponer, puesto que los resultados son por un igual intuición, reflexión y método. Hoy todos reconocemos la importancia del diseño, piedra angular, desde hace años, de las empresas y sociedades más adelantadas. Lejos han quedado las épocas en que la profesión del diseñador se consideraba algo secundario a la actividad de los ingenieros y arquitectos, los primeros como profesionales centrales por la innovación, y los segundos como los máximos exponentes de la creatividad preservando la esencia cultural. Sirva como ejemplo de la creciente importancia del diseño dos noticias de este mes de junio, la primera hace referencia al trabajo de la Comisión Europea "Design as a driver of user-centred innovation" que tiene por objetivo identificar la vía optima para definir el diseño como par integral de las políticas Europeas de innovación, un trabajo que incorpora una encuesta abierta que finalizará el próximo día 20. La segunda sucedía el pasado día 8 con la firma por parte de la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, del convenio para disponer 100 millones de euros a disposición de proyectos de inversión en diseño; una iniciativa que reconoce la importancia innovadora del diseño, algo esperado si consideramos que en enero de este año el Consejo de Ministros traspasó al Ministerio de Ciencia e Innovación el DDI (Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación). Las evidencias indican que es la hora de la iniciativa, de entender que el diseño es una clave para el futuro, como se desprende del estudio del DDI relativo al impacto del Diseño sobre las empresas en el 2008, donde se constató que mejora la cifra de facturación (en opinión del 51,3% de las empresas), que mejora las productividades (53,6%), y que permite abrir nuevos mercados (58%). Es hora por lo tanto de hacer que el diseño llegue a todas partes y ésta es una oportunidad colectiva que tenemos que aprovechar. Antoni Garrell i Guiu 13 de juny de 2009.

Para leer otros artículos (versión en catalán) sobre la importancia del diseño hacer click en los siguientes enlaces: