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10 Diciembre 2007
Diseño y gestión del conocimiento.

Alcanzar altas cotas de productividad e innovación es intrínseco en muchas organizaciones, si bien los mejores resultados se alcanzan cuando se es capaz de gestionar correctamente los recursos, las informaciones y el talento propio y externo. Procesar la información y gestionar el conocimiento se convierte en el aspecto esencial para conseguir la productividad y la innovación en producto gracias a la labor de los diseñadores, en proceso mediante el concurso de tecnólogos, y en Organización mediante el aporte de los diversos conocimientos sociológicos y económicos, ya que la gestión del conocimiento tiene un doble objetivo, por un lado dirigir y focalizar el progreso de generación de nuevos conocimientos en aquellas áreas estratégicas para la empresa y optimizar su conversión en innovaciones; y por otro esta focalizado a conocer, analizar, comprender y extraer las potencialidades de los colectivos y ecosistemas donde se desarrolla la actividad productiva, con la finalidad de actuar óptimamente en él. Un entorno físico, o virtual, que va más allá de donde las capacidades deductivas o percepciones directas de los humanas alcanzan como consecuencia del incremento de la complejidad y de la globalización, exigiendo el uso de las tecnologías telemáticas y computacionales. El conocimiento se convierte, en los entornos complejos y no predeterminados, en el recurso que permite actuar ante las situaciones cambiantes o no conocidas; es algo que surgiendo de la interacción de científicos, tecnólogos y diseñadores, reside fundamentalmente en las personas que configuren las organizaciones, explicita o implícitamente, pero también en las herramientas que ellas utilizan individual o colectivamente. Un conocimiento que caracteriza a las organizaciones productivas, al igual que caracteriza los colectivos sobre los que las organizaciones intervienen o a las organizaciones con las que se compite. Gestionar el conocimiento interno requiere generar entornos, condiciones y procesos para que los flujos de generación, y transmisión de conocimiento circulen eficazmente y se deposite en herramientas comunes que permitan usarlo colectivamente de forma natural, en los momentos requeridos con independencia de la ubicación o el instante, con la finalidad aportar el del conocimiento, extrayéndolo de las informaciones existentes o del talento creativo de las personas, y potenciar las condiciones de entorno y de funcionamiento de las organizaciones para que faciliten su transmisión y uso. La necesidad de gestionar el conocimiento individual, de los equipos propios, del entorno y el de terceros es una exigencia incremental como consecuencia de un conjunto de hechos de forma simultanea: la apertura de los mercados, la exigencia de productos mas complejos y respetuosos con el medio ambiente, los procesos de localización-deslocalización de los procesos productivos, los avances científicos, y los nuevos y potentes sistemas de telecomunicación y la computación, son aspectos que siguiendo modelos no predefinidos han demostrado su alta capacidad transformadora no sólo en los aspectos económicos, sino también en los aspectos ambientales, sociales y antropológicos, y que exigen que sean gestionados de una forma sistemática como un recurso esencial, con independencia de la composición de los equipos o la ubicación de los mismos. Debe comprenderse que si bien el conocimiento crece y se desarrolla en las personas y los equipos, es requerido que el conocimiento este disponible en toda la organización, para convertirlo en ventaja competitivita de las organizaciones y alcanzar mayores cotas de innovación y productividad, un hecho que exige herramientas y tecnología, pero ello no es suficiente. Para ello es preciso disponer de nuevos modelos organizacionales y de formas de conducir las actividades, anudar voluntades y desarrollar capacidades. Son requeridos modelos de liderazgo, fundamentados en potenciar la capacidad creativa y el talento de las personas de acuerdo con los desafíos que exige la economía global y la sociedad globalizada, lo que implica disponer de personas con capacidad de interacción más allá del entorno sociocultural donde nacieron, formaron, e iniciaron sus carreras profesionales. En ese contexto, el papel del líder, especialmente el líder de proyectos, se convierte en el elemento fundamental para poner en valor el conocimiento, aportando margen a la empresa y generando PIB, al saber conjugar y proyectar a la organización la importancia de los conocimientos interrelacionados, del talento, de la visión compartida y de los equipos heterogéneos, aplicados al logro de objetivos específicos que representan oportunidades de desarrollo individual y colectivo. Todo un conjunto de aspectos que deben encuadrarse en el proceso de cambio permanente, de competencia asimétrica y de incertidumbre en cuanto al futuro, sabiendo que sólo la determinación, la creatividad, y el conocimiento permiten abordar lo desconocido. Las organizaciones y los creativos deben entender que el fin último de su trabajo es adaptarse anticipadamente a los cambios y obtener ventajas de las potencialidades de los mercados globales, el poder del diseño, los avances técnico-científicos, y las potencialidades de las telecomunicaciones y la computación. Unos aspectos que exigen disponer del conocimiento requerido, y la mejora continuada para evitar la obsolescencia acelerada de las personas motivada por el proceso de interacción global y la rotura de las barreras proteccionistas que aislaban o protegían las economías de diversos países, lo que obliga a trazar políticas que permitan lograr compromisos emocionales con la organización y el propio equipo, posibilitando relaciones estables a largo plazo con aquellos profesionales con talento, que facilitan su crecimiento y reconocimiento simbióticamente con los logros de la organización. Gestionar el conjunto de saberes es imprescindible para avanzar en el mundo global, y en ese avance, que obliga gestionar el conocimiento, se debe asumir que el elemento central es el producto. Elemento que integra el saber de la compañía y vehicula la relación entre ésta y el mercado. Un producto que concebido por los diseñadores que debe integrar los avances científicos y técnicos, consecuentemente exige una gestión estricta del conocimiento disponible, y en esa gestión los diseñadores tienen un papel clave que vas más allá del propio proceso creativo. Antoni Garrell Guiu