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04 Septiembre 2007
Diseño, motor de futuro

La sociedad Global, sometida a procesos de cambios acelerados, genera unas dinámicas económicas con importantes ajustes a nivel mundial, las cuales, a pesar de tener elementos y fundamentos comunes, su concreción difiere en función del nivel de desarrollo previo de cada una de las diferentes sociedades. Sin embargo, en todas ellas la importancia del diseño, como elemento que vehicula el proceso creativo, recobra e incrementa su importancia como consecuencia de los importantes avances económicos, el incremento de la producción y el consumo, los efectos asociados a la sostenibilidad y el cambio climático, la búsqueda de expresiones de identidad propias en una sociedad uniformizadora, y la diferenciación e innovación que exige la economía mundializada. Una sociedad y un entorno que afronta nuevos paradigmas y establece requerimientos a los productos y servicios que obligan a un proceso de creación y desarrollo que incorpore simbióticamente consideraciones técnicas, funcionales y estéticas, lo que requiere personas con capacidad de observar, analizar y concretar las exigencias y oportunidades de los diversos ecosistemas humanos, diseñar y proyectar las soluciones considerando los aspectos de viabilidad tanto de su fabricación como de su uso en un entorno sometido a fuertes desajustes y problemáticas; fabricar, comercializar y distribuir eficientemente y respetuosamente con el medioambiente, y finalmente evaluar el producto o servicio, a lo largo de todo el proceso y de su vida útil, con la finalidad de alcanzar la excelencia del mismo y su máxima aportación de valor a la actividad productiva. Cuatro fases que definen un conjunto de habilidades que deben disponer los creativos en la sociedad del siglo XXI, habilidades que integran sensibilidades y conocimientos en disciplinas relativas a formas y volúmenes; colores y texturas; energía, sostenibilidad y medioambiente; requisitos sociales y necesidades biológicas, condicionantes culturales y sociológicos; y los avances técnicos y científicos que surgen diariamente. Todo un conjunto de aspectos que obligan al trabajo en equipo, a la interacción, y a la capacidad de aceptar que sólo evitando la obsolescencia el futuro es factible. Un futuro que pasa por la capacidad de generarlo que tiene el diseño en la línea desarrollada por el filósofo Vilém Flusser en su libro Filosofía del Diseño. Es, desde esa enorme posibilidad trasformadora del diseño, desde donde se deben afrontar las exigencias asumiendo que diseñar no es solamente una actividad artística, es mucho más. Es lo que permite innovar reinventado o creando, lo que permite competir y diferenciarse, lo que posibilita generar valor, lo que evita la discriminación por edad, cultura y género. Diseñar es generar riqueza y hacer posible mañana los sueños de hoy. Antoni Garrell i Guiu Director General de la Fundación FUNDIT