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03 Diciembre 2010
Diseña tu propio nido. Fomentar la creatividad aprendiendo de las construcciones arquitectónicas naturales

[...] coordinó un taller pensado para que los niños aprendieran a conocer su entorno natural y desarrollar su pensamiento creativo. El proyecto ha servido como caso de estudio para el artículo mostrado a continuación, publicado en alemán en la revista especializada en pedagogía infantil KITA‐Aktuell. El artículo original se puede encontrar en el siguiente link. Existen actualmente varios proyectos que tratan de brindar a los niños un fácil acceso al conocimiento científico. Resulta interesante preguntarse de qué manera pueden desarrollar y procesar estos conocimientos, cómo y qué aprender de la naturaleza, cómo conectar lo asimilado y qué pueden aprender los adultos de todo este proceso. Una mirada más allá de las fronteras nacionales también abre nuevas perspectivas para este propósito. Es emocionante observar cómo con estos proyectos las ciencias naturales se abren cada vez más tanto a niños como a adultos. Un proyecto en Juneda (Lleida) basado en la biomimética intenta enfocar su objetivo en el aprendizaje activo y directo por parte de los niños del mundo natural.

¿Qué es la biomimética?

El mundo natural que nos rodea es el punto de partida para analizar y concebir soluciones a problemas complejos, y su estudio es fuente de inspiración que puede dar como resultado la consecución de productos y sistemas innovadores, además de la asimilación de valores fundamentales a la hora de la proyectación en diseño. La biomimética se fundamenta en la aplicación de sistemas y métodos que se encuentran en la naturaleza a disciplinas como la arquitectura, el diseño o la tecnología. La idea esencial en la que se fundamenta este concepto es que desde que aparecieron los primeros seres vivos, hace 4.000 millones de años, la naturaleza ha ido encontrando soluciones a las necesidades de los organismos a través de la evolución, redireccionando y perfeccionando de manera continua sus sistemas. Se trata, entonces, de estudiar estos principios fundamentales de la naturaleza y llegar a la aplicación de principios y procesos para satisfacer las necesidades humanas. Para tratar de copiar y adaptar esos principios, uno debe observar y examinar cuidadosamente. Incluso los niños pueden hacerlo. De hecho, ésta es la premisa de la cual parte el proyecto que se explica a continuación.

¡Diseña tu nido!

El taller familiar "Diseña tu nido" pretende acercar a los participantes a la naturaleza y trabajar a partir de ella, buscando y analizando lo que nos esconde, y cómo el ser humano ha ido copiándola para crear espacios habitables. Desde muy antiguo, el comportamiento animal ha sido fuente de curiosidad, admiración e inspiración para el ser humano. La arquitectura animal es un claro exponente de ello. Los seres vivos "incluido el ser humano‐ realizan construcciones para sobrevivir mejor, resultado de un comportamiento específico para construir estructuras. El estudio de estas estructuras aporta información sobre el modo de vida de estas especies, sobre sus necesidades y sobre el entorno que les rodea. Con este pretexto, el taller intenta alcanzar los siguientes objetivos:
  • Promoción de la creatividad. Los participantes observan, procesan, analizan y sintetizan diferentes tipos de información para transformarla en ideas de espacios habitables. La naturaleza actúa como inagotable fuente de inspiración, de la cual el ser humano puede beneficiarse.
  • Fomento del trabajo en equipo y multidisciplinar. La metodología utilizada implica la aproximación a diferentes campos de conocimiento y promueve la cooperación intergeneracional y el trabajo en grupo.
  • Percepción del entorno. Los participantes adquieren una visión global de su entorno más inmediato, conociéndolo mejor, fomentando el contacto con la naturaleza y ayudando en su conservación.

El proyecto

El propósito del taller era conseguir crear un prototipo a escala de un espacio humano habitable, creado de la misma manera que lo hace un animal, es decir, mediante técnicas sencillas y materiales disponibles en el entorno inmediato. El taller tuvo lugar en la "Banqueta de Juneda" (Lleida, España), un paraje que discurre a lo largo del canal principal de riego de los campos de cultivo de la zona, bajo plátanos centenarios. El taller contó con la participación de 40 personas, unos 25 infantes (de edades comprendidas entre 3 y 12 años) y 15 adultos (entre familiares y voluntarios). El taller tuvo una duración de cuatro horas, secuenciando los contenidos de la siguiente manera: Después de la introducción inicial al taller y la bienvenida previa a los participantes por parte de la presidenta del centro de arte de Juneda, se repartieron unos pines artesanos hechos con cartulina y el fruto espinoso del cardo (Xanthium spinosum), que dio pie para introducir uno de los ejemplos paradigmáticos de la biomímesis, que fue el protagonizado en 1948 Georges de Mestral, al crear el Velcro a partir de la observación y el análisis de dicho fruto. En estos pines cada uno apuntó su nombre y se presentó al resto. Una vez roto el hielo entre los participantes, se mostraron unos ejemplos sobre construcciones arquitectónicas animales y sus analogías con las construcciones humanas, haciendo énfasis en las funciones de estas edificaciones (climatización y confort, protección, alimentación y comunicación), en las técnicas utilizadas y en la relación de las construcciones con su entorno. Se hicieron grupos de 4 ó 5 personas, mezclando todas las edades de manera heterogénea y previendo al menos un adulto por grupo. Por un periodo de 45 minutos, los grupos fueron libres para ir a buscar materiales (naturales o restos antropogénicos) encontrados en el entorno que pudieran ser útiles para la construcción del espacio habitable a escala. Estos materiales se fueron acumulando y clasificando sobre una mesa según el color y la textura. A excepción de la arcilla, que fue comprada previamente para facilitar el transcurso del taller, el resto de materiales utilizados fueron recolectados in situ. Una vez concluida la expedición en busca de materias primas, cada uno de los grupos analizó los materiales recopilados y, sobre un papel, comenzaron a esbozar lo que querían hacer. Durante ese periodo de tiempo, el autor y los voluntarios pasaban por los grupos validando las ideas a través de preguntas y sugerencias, permitiendo la mejora del diseño. Luego, cada uno de los grupos comenzó a utilizar los materiales para trabajar manualmente en su proyecto de prototipo de espacio habitable. Transcurridas dos horas, se fotografiaron los participantes con sus obras, que fueron transportadas posteriormente a la sala de exposiciones del centro de arte de Juneda, donde quedaron expuestas durante una semana.

El acceso a las ciencias naturales

Durante las cuatro horas que duró el taller, los niños se mostraron muy atentos tanto a las explicaciones teóricas como al desarrollo práctico de la actividad. Los conceptos fueron comprendidos y posteriormente aplicados en la búsqueda de materias primas y durante el proceso de construcción de los prototipos. Salvo un caso aislado, coincidente con el grupo en que los niños eran más pequeños (3 años), fueron los críos los que lideraron sus respectivos proyectos. Los adultos se limitaron a asesorar y dar apoyo técnico en la elaboración de los proyectos. Esta inclinación de la balanza en el liderazgo de los proyectos a favor de los infantes se dio, principalmente, por el hecho de que previamente a la realización física de los prototipos, los participantes infantiles dedicaron un tiempo a dibujar y bocetar sus ideas, por lo que les era más fácil justificar sus acciones delante de los adultos, sin que éstos tuvieran tanto poder de decisión. Tratándose de una experiencia nueva para ambos, el trabajar con materiales naturales fue un redescubrimiento para los padres y madres, cosa que también ayudó a que simplemente actuaran como catalizadores de la acción, sin contribuir más de lo necesario en el proceso de diseño. Al acabar el taller, tanto padres y niños admitieron que se habían divertido y que habían aprendido algunos conceptos básicos sobre su entorno. Los padres se sorprendieron de que durante la actividad ellos habían participado en la realización de los proyectos, pero que en todo momento fueron los niños los que tomaron las decisiones de diseño.

Conclusiones

A través del taller, los participantes pudieron por unas horas mantenerse en contacto con su entorno más inmediato, conociéndolo en todas sus escalas, tanto a nivel paisajístico como a nivel de materiales y procesos. El aula pasa a ser el campo, y allí se educa su formación creativa, gracias a una percepción global de los componentes naturales en toda su extensión multisensorial, potenciando sus capacidades cognitivas y su curiosidad sobre el medio en el que se ven envueltos. Mediante el conocimiento de las arquitecturas animales o naturales, los participantes pueden asociar analogías entre éstas y el proceso arquitectónico humano o artificial, analizando y sintetizando sus formas y sus funciones que, en muchos casos, son similares por el mero hecho de que, como afirma Carmelo di Bartolo -uno de los referentes en Biónica‐ "la observación, el estudio de la naturaleza en sus formas y estructuras de sus componentes, con el fin de sacar más informaciones utilizables por el ser humano en la construcción de su medio ambiente es una actividad tan antigua como el hombre". Entendiendo estas analogías, los participantes se hacen una idea de lo que significa y para qué sirve la nueva disciplina de la Biomimética o Biónica, a caballo ente la ciencia y otras disciplinas creativas como la arquitectura, la ingeniería o el diseño. Es importante, asimismo, destacar los beneficios pedagógicos de la cooperación física y cognitiva producida por la interrelación multidireccional (a nivel de edades, de estudios y de procedencias) que se da en este tipo de experiencias educativas. Todo ello proporciona y facilita la implantación de actitudes socialmente respetuosas, de comprensión y respeto por las personas de nuestro alrededor junto al respeto y la conservación de la naturaleza, aspectos enormemente humanizantes. Este proyecto muestra que temas complejos como los tratados pueden ser aprendidos por infantes. Debido a sus propias acciones y la experimentación independiente con los recursos encontrados, surgió un contacto intenso con su entorno y con las posibilidades que éste ofrece. Los niños han elegido su propia acción, sin ser dirigidos por los adultos y, por lo tanto, han desarrollado su propia visión y han reflexionado de manera no provocada. Los niños necesitan de esta libertad de acción y pensamiento para poder desarrollar su creatividad. A los adultos nos necesitan como asistentes y auxiliares, pero debemos ser flexibles con sus propias ideas y soluciones. Sólo entonces podremos hacer que los niños desarrollen ideas y encuentren soluciones a problemas que nosotros aún no hemos resuelto.

Jon Marín

Integrante del departamento de Producto e Interiorismo de ESDi