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04 Junio 2008
Cultura Moderna

Según este autor, la modernidad puede asociarse a un periodo de la historia y a una localización geográfica concreta, que se ha extrapolado en el tiempo y en el espacio. A partir de la Segunda Guerra Mundial, la modernidad se halla superada y da paso a una nueva etapa que los postestructuralistas franceses, representados por Lyotard, Derrida o Faucault, denominan posmodernidad. Esta etapa defiende el fracaso del discurso moderno. De esta manera, Lyotard afirma que el posmodernismo supone desembarazarse del proyecto moderno que ha quedado inconcluso. Por tanto, la posmodernidad tiene que ver con una serie de transformaciones en la cultura, que inciden en la organización social y política. De esta manera, la posmodernidad se presenta como una nueva etapa, consecuencia del desarrollo de la propia modernidad, pero que posee unos rasgos propios y bien definidos que la convierten en un movimiento autónomo, que en los inicios del siglo XXI se encuentra en su momento más álgido. Si el pensamiento moderno es el que define a las sociedades que emergen de las revoluciones atlánticas, la posmodernidad se instaura como el sistema filosófico ideológico propio de lo que se ha comenzado a denominar III Revolución Industrial. Dice Giddens que las formas de vida introducidas por la modernidad arrasaron todas las modalidades tradicionales del orden social. Tanto en extensión como en intensidad, las transformaciones que ha acarreado la modernidad son más profundas que la mayoría de los cambios característicos de periodos anteriores. Para este autor, esto ha permitido "establecer formas de interconexión social que abarcan el globo terráqueo; intensivamente, han alterado algunas de las más íntimas y privadas características de nuestra cotidianeidad" Lo cierto es que una de las cuestiones que define "lo moderno" en post de "lo tradicional" es el ritmo de cambio que la era moderna pone en movimiento. Esta celeridad se ha concentrado en el desarrollo de las tecnologías y se ha extrapolado al conjunto del orden social. Por otra parte, podemos decir que, gracias al progreso tecnológico, una de las características de la modernidad ha sido la supresión de las barreras comunicativas entre las diferentes regiones del mundo. Para Giddens, esto ha hecho posible que las agitaciones de transformación social estallen en la totalidad del planeta. Por lo tanto, tenemos que considerar que la modernidad es un fenómeno que afecta al conjunto de la humanidad y que se expande al mismo tiempo que lo hace el capitalismo. Este autor también destaca otra de las características fundamentales de la modernidad, que es la aparición de instituciones sociales, como el sistema político del Estado-nación. Y también lo que él considera una "dependencia generalizada de la producción a partir de fuentes inanimadas de energía y la completa mercantilización de los productos y del trabajo asalariado". Atribuye, pues, el desarrollo de los estado- nación a la evolución misma del capitalismo. En este sentido, la modernidad puede ser interpretada teniendo en cuenta que la principal consecuencia de ella es el capitalismo que hace que la mano de obra y los productos se transformen en mercancías y sean sometidos a la ley de la oferta y la demanda. Por esta razón, Free entiende que el mundo moderno se presenta como "una paradoja en la que el progreso material sólo se obtiene a costa de la expansión de la burocracia que aplasta la creatividad y la autonomía individual. En este contexto es donde podemos enmarcar la aparición de la posmodernidad como una nueva manera de entender la cultura, la política y el binomio tiempo/espacio. Encarna Ruiz Molina Directora Coordinación Académica de ESDi donde también imparte la asignatura "Teoría de la Comunicación"