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8 de agosto de 2013
Cine, re-presentación y re-construcción de la realidad

El francés Marc Ferro en su libro Analyse du Film, analyse des sociétés (1975)1 reivindica que el filme es un producto que revela las mentalidades y la estructura de la sociedad que lo genera. Desde su origen el cine ha puesto de manifiesto su carácter de medio de investigación y de registro de la realidad de lo que sucede. Sirve como espectáculo y acción social, manifestado en los movimientos vanguardistas2, el neorrealismo italiano3, la nouvelle vague y el cinema verité en Francia4 y el cinema novo en Brasil5, entre otros. El cine es un arte que se ha constituido como un nuevo e importante agente de conocimiento social que transmite las creencias y los estereotipos más usuales; un producto cultural utilizado como un canal competente para poner en circulación significados para determinadas formas de mirar el mundo y a los sujetos en su realidad cotidiana. Nos interesa aquí resaltar la función social del cine, su relación con la realidad y su papel como transmisor de modelos sociales.

En lo que se refiere a su función como reflejo de la realidad, Gabelas et al. (2004)6 señala que el discurso re-creado, el discurso de la representación es la esencia del cine. Técnicamente, éste sólo existe como discurso indirecto o mediático de la realidad. Es la mediación que permite la re-creación y la representación. Sin embargo, este discurso no siempre tiene compromisos con lo real. En la representación lo que es clave no es la relación de semejanza que pueda establecerse entre el objeto y su representación, sino la función de substitución donde la creación antecede a la comunicación. Desde este modo conviene dejar claro que el significado no se confunde con el mundo externo. Las diversas expresiones no significan cosas o estados del mundo (aunque puedan remitir a ellas). Los significados se identifican con unidades culturales, con determinados aspectos de nuestra organización del mundo. Así, las representaciones son entendidas, pues, como resultados de prácticas discursivas, productos de convenciones sociales, de articulaciones de lenguaje, que no es sólo un medio transparente a partir del cual la realidad es reflejada, sino también la definen.

Francescutti (2004)7 señala que las películas inciden en la realidad a partir del momento en que hacen visibles sus aspectos que el público acepta y reconoce. Las películas hacen algo más que entretener, ofrecen posiciones al sujeto, movilizan deseos, nos influyen inconscientemente y nos ayuda a construir la cultura. Su fuerza y su poder es evidente en la intensa influencia que ejerce sobre la imaginación popular y la conciencia pública. El cine no sólo produce imágenes, sino ideas, ideologías que conforman tanto las identidades individuales como las nacionales. Su valor es doble: en primer lugar como espejo de la sociedad, sirve como un vehículo de re-presentación socio-cultural y como tal está condicionado por su entorno y reflejará el elemento esencial de su época; y en segundo lugar, como generador de modelos tanto en las claves de valores e ideologías como en las pautas actitudinales (cogniciones, emociones y conductas). El cine informa y produce sentido y, este sentido producido, al modelar la percepción del entorno, construye zonas de la realidad social. Así, el cine al ser una medio audiovisual, se convierte en un medio masivo capaz de informar acerca de un hecho real o ficticio a muchas personas, que siendo parte de una sociedad, asimilan el mensaje y lo siente como parte de su vida, convirtiéndose en un agente de socialización -indirecta, pero de gran importancia- de niños, jóvenes y adultos. El discurso cinematográfico, responde así a la voluntad de saber cómo vivir. Su carácter lúdico tiene el poder de producir sueños y las experiencias de vida, formas de conductas.

El cine es una de las formas de mirar las varias caras de la sociedad, un vehículo muy importante de producción de discursos que construyen visiones del mundo; una poderosa técnica social de comunicación y trasmisión de valores, modos de vivir y pensar en el contexto contemporáneo. 

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1 Ferro, M. (1975). Analyse de film: analyse de sociétés: une source nouvelle pour  l’historie. Paris: Lib. Hachette.

2 Movimiento del cine soviético que transmitieron el terror histórico y la crisis de Europa con la primera guerra mundial, donde destacamos las películas de Eisenstein (El acorazado Potemkin 1925, basado en un hecho histórico) y Poudovkin (La Madre, 1925), así como también el expresionismo alemán con películas como Nosferatu el vampiro de Murnau (1922).  

3 Movimiento que surgió en Italia, al final de la Segunda Guerra Mundial, movido por las preocupaciones sociales y por la identificación por la clase trabajadora y cuya influencia fue sorprendente en el cine y en la literatura. Sus principales precursores fueron Roberto Rosselini, Frederico Felini y Vitorio de Sica.

4 La Nouvelle Vague fue un movimiento de jóvenes cineastas franceses, todos críticos del cine, que empezaron a hacer sus películas en la segunda mitad de los años 50. Los nombres más importantes y conocidos del movimiento son Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Louis Malle, Alain Resnais, Jaques Rivette y Eric Rohmer. Ellos estaban en contra de los filmes-espectáculos convencionales y a favor de un "cine del autor", expresión creada por Truffaut para definir el film moderno y con personalidad propia. En paralelo y estrechamente vinculado a la novelle vague por su preocupación con la sinceridad, el cine Verité apareció como un movimiento cuyo objetivo era armar un relato de gran valor documental. El moderno documental debe gran parte de sus recursos a este movimiento.

5 Movimiento que tenía en sus principios la idea de un cine orgánicamente rebelde que representase los aspectos más cruciales de la realidad brasileña y de la América Latina, como el hambre y la violencia, con el objetivo de hacer que el público tome consciencia de su propia miseria.

6 Gabelas, J.; Samarra, J.; Saz, R.; y Sesé, J. (2004). Máscaras y Espejismos. Una aproximación al impacto mediático. Del análisis a la acción. Madrid: La Torre. 

7 Francescutti, P. (2004). La pantalla profética: cuando las ficciones se convierten en realidad. Madrid: Cátedra

 

Dra. Inés Martins (08.08.13)

 

Inés Martins