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08 Mayo 2009
Biomimética: imitando al cerezo

[...] vio que este se enganchaba debido a la estructura en forma de aguja de gancho de las espinas que lo recubren. Imitando estas estructuras, inventó el Velcro, un sistema de apertura y cierre por todos conocido y utilizado. La experiencia de Georges de Mestral (y de su perro) es uno de los primeros ejemplos de lo que actualmente se conoce como biomimética, es decir, la aplicación de los métodos y sistemas naturales al mundo de la tecnología, la arquitectura y el diseño. Por qué no aprovechar la experiencia acumulada por los seres vivos durante 4.000 millones de años para encontrar soluciones a los problemas que los seres humanos estamos intentando resolver hoy en día? De esta manera, son muchas las empresas y universidades las que empiezan a incorporar los principios de la biomimética como herramienta fundamental en sus investigaciones y proyectos. Por ejemplo, en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), la biomimètica ya forma parte del plan de estudios. Esta búsqueda da unos frutos espectaculares en en cuanto a mejora de las prestaciones económicas y ambientales de los productos: los diseñadores de Mercedes Benz han copiado los contornos hidrodinámicos del pescado cofre (Ostracion cubicus) para conseguir hacer un coche muy aerodinámico, capaz de consumir un 20% menos que los modelos similares. Paradigmático también es el Eastgate Building, un edificio ubicado en Harare (Zimbabwe) que, basándose en la configuración de los termiteros y en su autoregulació térmica, ahorra un 90% de la energía necesaria para la climatización. Según Janine Benyus, autora del libro "Biomimicry: innovation inspired by nature", la naturaleza debe ser vista como modelo, medida y mentora de las actividades humanas: modelo, porque se pueden imitar formas, procesos y sistemas que llevan funcionando millones de años; medida, porque hemos de evaluar constantemente nuestros diseños y compararlos con la naturaleza para ver si las soluciones propuestas son igual de eficientes, simples y sostenibles que las que encontramos en ella; y mentora, porqué "tenemos que aceptar que somos parte de la naturaleza, dejar de actuar como si fuéramos ajena a ella". Cambiando nuestra percepción sobre la naturaleza, aspiramos a mejorar el mundo a través de diseños que tomen características de la experiencia natural acumulada. Estos diseños se pueden dar en toda una serie de niveles. Los casos más obvios son aquellos que toman la forma y/o función de estructuras animales o vegetales, como los casos anteriormente descritos. Pero un nivel muy interesante de biomimètica es aquel que toma como referencia los ciclos naturales cercados. Como dicen los autores de "De la cuna a la cuna" (Cradle to Cradle), W. McDonough y M. Braungart, en la naturaleza no existe el residuo (waste=food) y lo expresan con un magnífico ejemplo: las hojas caídas de un cerezo devolverán a la tierra, convirtiéndose, de nuevo, en alimento de este cerezo. Es esta la filosofía en qué se fundamenta la ecología industrial -que se basa en la valorización de subproductes industriales como materia primera para la producción de otros productos por parte de otras industrias- o proyectos tan particulares como los de la fundación Zeri, presidida por el Gunter Pauli, que intentan cerrar ciclos productivos a escalera local. El caso de los cafetales colombianos es modélico: la materia orgánica que no son granos de café (96% del total de la planta del café) se utiliza por cultivar shiitake, otro producto comercialitzable. Los restas de estos hongos sirven de alimento a gusanos, cerdos y rebaño. Los gusanos son el alimento de las gallinas, que ponen huevos. El estiércol del rebaño y de los cerdos produce energía en forma de biogas y compuesto, útil para adobar los cafetales. Así, como la naturaleza, los ciclos se cierran y el diseño de un sistema optimizado permite mejorar, además de las condiciones ambientales, las condiciones sociales y económicas del territorio. Desde el departamento de Producto y Interiorisme de ESDi intentamos inculcar estas premisas de biomimética entre los estudiantes de Diseño y en nuestras investigaciones, porque creemos que el respeto por el entorno -tanto ambiental como social- debe pasar por el reconocimiento del mismo. Un golpe enmarcado en un contexto, y absorbiendo la sabiduría de éste, los diseñadores podemos proyectar para resolver problemas de una manera más eficaz y sostenible. Así que cada vez que vais al campo -con perro o sin- fijaos en vuestro entorno, en el cerezo y el resta de seres vivos, inspiraos en la naturaleza y seguro que, además de unos cuántos aquenis de cardo enganchados a los bajos de los pantalones, os llevaréis a casa ideas para aplicar en nuevos diseños. Joan Marín Departament Desenvolupament i Producte Escola Superior de Disseny ESDi