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12 Febrero 2009
ARTE VARIABLE, INESTABLE Y OBSOLETO

En la era digital producimos permanentemente información, que perdemos casi a la misma velocidad que la generamos, sin tener prácticamente consciencia de ello hasta que nos topamos con un archivo ilegible, o con la imposibilidad de reproducirlo mediante software y hardware actual. Esta constante y silenciosa -pero acelerada- evaporación de información ocurre en todos los campos de la vida actual, incluso en el campo artístico. Las obras de arte en soporte electrónico también sufren los problemas asociados a la obsolescencia de la tecnología. En las líneas que siguen, vamos a centrar nuestra atención en los desafíos que el arte electrónico ha debido enfrentar para su vigencia y conservación. 1) Borrar: dejar de tener en la memoria lo que se tenía o debía tener. Cintas abiertas, U-MATIC, VHS, SVHS, Hi-8, Betacam, DigiBeta, Laser Disc, CD-ROM, DVD, miniDV, DV, etc. ¿Cuántos formatos analógicos y digitales han pasado por nuestras manos? ¿Cuántos de ellos hoy somos capaces de reproducir sin enrevesadas operaciones de producción? Incluyamos en esta lista las cuestiones que mencionábamos al comienzo, factores como la discontinuación de determinados softwares por factores de mercado, la incompatibilidad con nuevas versiones con sus hermanas anteriores, pero también el incremento de velocidad del ancho de banda, etc. Si proyectamos eso hacia un futuro cercano, podemos prever que en poco tiempo los servidores no podrán soportar el lenguaje de programación PHP o la base de datos MySQL, por ejemplo, utilizadas en innumerables piezas de net.art. O bien que la red misma no tendrá nada que ver con lo que hoy entendemos como Internet. Pero los motivos que llevan a la imposibilidad de visualizar determinadas obras electrónicas no son solamente tecnológicas. Existe el factor de la documentación. Muchas obras no pueden ser vistas correctamente porque no cuentan con un instructivo para hacerlo. Existen instalaciones, en las colecciones de algunos museos y galerías, de las cuales se tienen todas las partes, pero no se sabe las intenciones del artista para su disposición en el espacio. Por tanto, si bien la información y el contexto es un factor importante para el arte en general, en el caso de las artes electrónicas se vuelve casi un elemento definitorio para su supervivencia. Los peligros del arte tradicional están determinados por factores externos. Una obra se puede destruir por agentes como la humedad, plagas de distinta índole, una pieza puede romperse, etc. Pero una obra de arte electrónico, además de esto peligros externos cuenta con el "enemigo dentro". Sus propias características la vuelven inestable. La documentación es el 50% del trabajo de conservación en estos casos. 2) Conservar: ¿guardar con cuidado algo? La obsolescencia tecnológica y la necesidad de crear modelos de documentación son algunos de los desafíos con los que se enfrentan hoy artistas, curadores, conservadores, museos e instituciones culturales para preservar las obras de arte basadas en tecnología. Obras reflejo de nuestro tiempo se nos desintegran en las manos, mientras intentamos que el próximo año las compañías encuentren (o decidan lanzar) un sistema "un poquito" más duradero. Estos proyectos, que raramente entran en un circuito comercial, pueden ser migrados, emulados, o reinterpretados. Pueden abrirse al mundo para sobrevivir como semillas en otras nuevas ideas. Pueden perdurar a través de una documentación adecuada . O, simplemente, podemos dejarlos ir. Distintos grupos de investigación y artistas reflexionan sobre este complejo aspecto de las artes electrónicas. Proyectos como el Variable Media, que lleva adelante del Guggenheim Museum junto la Fondation Langlois, proponen un acercamiento a las piezas contemporáneas desde el punto de vista de las "intenciones". En un diálogo permanente con los artistas buscan definir las ideas centrales de la obra así como sus características en función de su comportamiento. A partir de allí discutir posibilidades de modificación de la pieza para cuando el soporte sobre el cual está basada se vuelva obsoleto, a través de las técnicas de migración emulación, reinterpretación. En esta misma línea que podríamos resumir como "transformarse para permanecer" un artista como Santiago Ortiz declara: "Una cosa muy importante de entender es que la dificultad de preservar las estructuras materiales reside en un aspecto no material de ellas. En la información y los patrones que contienen. Por lo tanto, la preservación de lo inmaterial es en sí mismo la preservación de todo… lo que la biología descubrió: para preservar es necesario replicar, y al replicar hay variación, y con variación hay selección, y con selección y tiempo, hay creación. Con lo cual preservar es modificar. Es una paradoja". Y si preservar es (o podría ser) modificar, esa transformación puede no ser realizada por el mismo autor, si no producirse a través de distintos creadores. Por tanto, estamos hablando de dejar abierto el código, de compartir, de ser conscientes de que nos querremos reescribir nuestra obra innumerables veces, y que eso no implica que otras artistas no puedan aprovechar nuestros adelantos en sus propios trabajos. 3) Conservar [otra vez]: Continuar la práctica de costumbres, virtudes y cosas semejantes. Como un perfecto espejo de nuestros tiempos, el arte de nuestros días es caduco, siempre viejo y llega tarde. Pero al mismo tiempo nos dibuja, nos señala. Nos cuenta historias y nos devuelve el reflejo simbólico de quienes somos. Cuidar las investigaciones que se producen en esta disciplina es cuidar también una parte del legado y la reflexión de nuestra historia. Es interesante y urgente encarar los estudios sobre conservación del arte electrónico, su variabilidad, su inestabilidad y su obsolescencia que conforman una parte importante de nuestro patrimonio cultural contemporáneo. Una escuela de diseño y arte digital puede ser un lugar idóneo para encarar este tipo de prácticas. Hoy en día el encontrar modelos de conservación, así como aprender a desarrollar archivos y organizar la (excesiva) información que nos rodea es un desafío para todos. Y por tanto, también para el mundo del diseño. Vanina Hofman Media Centre d’Art i Disseny (MECAD)