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28 Octubre 2012
Apoyar el emprendedor: obligación ineludible.

En este momento de enorme complejidad económica, a menudo tengo la oportunidad de hablar con potenciales emprendedores e intercambiar opiniones debatiendo sobre riesgos y oportunidades. Todas Las conversas me conducen a recordar a Albert Einstein cuando afirmaba: "no podemos pretender que las cosas cambien si seguimos haciendo el mismo", añadiendo, "que la crisis es una bendición puesto que despierta la inventiva, las grandes estrategias y permiten aflorar el mejor de cada uno, lo que comporta superarse a si mismo sin quedar superado por la crisis". La visión que Einstein tiene de crisis, permite descubrir que con ella se obra la oportunidad de despertar, y aplicar, las potencialidades que en épocas de bonanza están dormidas, apartando las actitudes fundamentadas en el la inactividad que reduce la capacidad de escuchar los ruidos débiles del entorno que señalan el futuro. Identificar las oportunidad en este periodo, para superarse a si mismo y afrontando nuevos retos, obliga a emprender haciendo propios, un conjunto de aspectos que, caracterizan aquellos que con anterioridad decidieron ser emprendedores, o el que es el mismo: no centrar la actividad al buscar un puesto de trabajo, sino al emprender una iniciativa para generar ocupación. Cuidar y potenciar el emprendimiento comporta vertebrar ecosistemas favorables y potenciadores, sabiendo que los factores externos son responsables de una parte del éxito de toda iniciativa. Pero frecuentemente se ignora que los factores externos son responsables únicamente del 20% de los resultados obtenidos. El otro 80% reside en las actitudes y los conocimientos propios y del equipo que configura la iniciativa emprendedora. Adoptar las aptitudes y las actitudes que caracterizan los emprendedores és básico para lograr el éxito. Estas actitudes se fundamentan en una gestión cuidadosa y eficiente en un marco caracterizado por 10 aspectos que tienen que regir la actividad de todo emprendedor. El primero es aceptar que el emprendimiento es el camino para mejorar la calidad de vida colectiva, asumiendo riesgos, esperando ganancias diferenciales y significativas. El segundo, consiste al asumir que sin capacidad de concreción del pensamiento no hay emprendedor. El tercero comporta reconocer que no hay emprendimiento sin aceptar binomio: Éxito-fracaso. El cuarto reside en saber aplicar simbióticamente reflexión/acción, y gestión/administración. El quinto comporta saber navegar en el seno del binomio pensamiento/sentimiento, sabedores que el pensamiento requiere tiempo, mientras que el sentimiento se instantáneo e intuitivo. El sexto principio o aspecto que tiene que caracterizar a todo emprendedor es su capacidad para valorar la inteligencia, puesto que sin ella es imposible observar, analizar, reflexionar, discernir y concluir. El séptimo principio hace referencia a que todo emprendedor tiene que saber visualizar, anticipadamente y sin ambigüedad, el producto o servicio que se quiere producir o prestar. El octavo consiste en que todo emprendedor tiene que querer buscar el éxito de forma continuada y sostenida, huyendo del despotismo, la intolerancia y el aislamiento. El noveno, hace referencia a actuar sabiendo que la sociedad está hiperconectada, es mediática, y está permanentemente acelerada en un mundo abierto e impulsivo. Finalmente la décima aspecto que debe caracterizar a todo emprendedor consiste en saber trabajar siendo ellos mismos en el equipo, lo que comporta saber diluir su esencia en la fuerza del equipo ganándose, desde el talento y la cooperación, el compromiso y lealtad de los miembros. Son épocas de crisis que posibilitan abrir nuevos horizontes rompiendo la obsolescencia y replantearse los hechos incuestionables. Son tiempos que obligan a reconocer la importancia de las empresas puesto que sin empresas sólo hay pobreza y anclajes al pasado lejano. Por este motivo, hay que fomentar la cultura emprendedora configurando procesos formativos que conduzcan a disponer de personas que alzando la mirada asuman el mundo como su espacio de desarrollo, (huyendo del localismo inmovilizador); que busquen superar el imposible (innovando); que hagan más con menos para preservar el futuro (sostenibilidad como principio); que quieran trabajar en equipo con lealtad, (aceptan la potencialidad de la simbiosis multidisciplinaria); y que sepan que los hitos diferenciales sólo se logran con esfuerzo, constancia, sacrificio y determinación. Apoyar el emprendedor es una obligación ineludible, puesto que son los emprendedores de hoy los que crearán las empresas de mañana, y generarán los puestos de trabajo que posibilitarán el progreso económico y social colectivo. La cuestión a resolver es si como sociedad seremos capaces de dar el apoyo imprescindible a aquellos que, con compromiso, valentía y determinación quieren emprender con la voluntad de crear la ocupación del mañana. En hacerlo o no hacerlo reside, en gran parte, salir fortalecidos o debilitados de la actual coyuntura. La decisión esta en nuestras manos. Antoni Garrell i Guiu 28.10.2012