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2 de octubre de 2013
¡Diseño abierto, sí! Pero, ¿para qué?

No es de extrañar que, entre la sobreexplotación de imágenes a la que nos vemos sometidos, los memes se hayan convertido en el artefacto cultural perfecto: sencillo, simple y de efecto instantáneo. El diseño vive, por supuesto, bajo el dictado del fast food cultural, que exige mensajes simples y planos, y no precisamente por una ecología formal que nos lleve a un imaginario visual colectivo más sostenible en todos los sentidos, sino más bien para asegurar una comunicación exitosa, según los criterios de mercado, sin atender en absoluto aspectos de orden simbólico, filosófico o poético. Como memes, se repiten también ciertos mantras, rumores de modas pasajeras de los que, si no hacemos una lectura crítica y atenta (la contraria que requieren), podemos pasar por alto las potencialidades reales a escala social. La cultura libre en su aplicación en el campo del diseño parece ser muchas veces precisamente esto: un eslogan más, vacío de toda articulación social y política.

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Oriol Ocaña professor ESDi