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January 10, 2010
Who say textile is not important?

Spanish version [...] así como por la competencia de los nuevos países productores. Ciertamente desde el 2000, la producción textil ha sufrido un claro retroceso a raíz de la penetración de los productos procedentes básicamente de Asia. Si se toma como referente el IPRI (Índice de Precios Industriales), para analizar la evolución de la actividad productiva independientemente de los precios, se puede observar la bajada del sector a partir del 1999, al igual que hace falta reconocer que el valor añadido bruto, tanto en términos reales como nominales, ha experimentado, desde hace unos años, una caída fruto de la bajada del valor de la producción a causa de un aumento del consumo de productos no nacionales. Todo y esta continúa presión, el sector sigue ocupando un lugar significativo dentro de la estructura industrial española. La producción logra los 11.360 millones de euros, cosa que significa el 4% del producto interior bruto. En España al 2007 daba lugar de trabajo directo a 200.000 trabajadores (según datos del Consejo Intertextil Español), además de potenciar la ocupación de los sectores químico, metalúrgico, informático y la distribución comercial en general, se estima que cada lugar de trabajo del sector textil-confección genera indirectamente alrededor de dos puestos de trabajo en otros sectores. Un sector caracterizado por empresas con menos de 10 trabajadores, casi el 82% del total, (según datos de DIRCE 2007), que se distribuyan por todo el Estado si bien la presencia más relevante está en Catalunya y Comunidad València, acompañados de Galicia y Castilla la Mancha, y Extremadura. Una posición que se mantiene gracias a la inversión en tecnología y en equipos que ha permitido mejorar la productividad y la competitividad del sector, y afrontar la competencia internacional de países con costes laborales notablemente inferiores. El elevado grado de apertura del sector textil y de confección, genera importantes tensiones en todas las empresas y mercados con independencia del volumen o capacidad. Unas tensiones muy específicas que lo singularizan dentro del conjunto industrial, y configuran una situación que obliga a estrategias y actuaciones específicas. En este contexto, se debe considerar los siguientes aspectos: opera en una economía abierta y con déficit comercial, con una tasa de cobertura muy baja; La clientela de los productos básicos, intermedios y finales es madura, conoce el producto y sus prestaciones; la lealtad al proveedor es reducida, y la proporción de gasto asignado a vestuario pierde peso relativo en el total de compras de las familias; La demanda de la producción final del sector tiene dos componentes: la reposición de productos y la compra por impulso, las dos son sensibles al ciclo económico, pero lo es mucho más la segunda; En el ámbito de la producción la segmentación de mercados de materia primera, de producto intermedio y final pierde nitidez; la relación de fuerzas entre productores y distribuidores es cambiante y tiende a reforzar a los segundos. Estos factores fuerzan a cambiar la configuración y servicios de las asociaciones empresariales y alteran cotidianamente las pautas de negociación entre los diferentes agentes de la cadena productiva; La importancia relativa de los aspectos inmateriales como la marca y el diseño es creciente; La competencia en la industria es muy elevada, tanto en el mercado interior como en el resto; Los efectos asociados a la competencia global y a los procesos de localización - deslocalización, así como el elevado componente laboral comportan la necesidad de localizaciones estratégicas, considerando el valor añadido y la capacidad de innovación de cada parte del proceso; El textil y la confección, como exponentes y fundamentos de la moda, en un contexto altamente competitivo y cambiante, tienden a obtener la credencial que otorga ’la marca’; La competencia entre las marcas, y los territorios, obligan a fuertes inversiones para afrontar la competencia creciente entre regiones, y la problemática de las falsificaciones, y a la vez la necesidad permanente de innovación. Adicionalmente a los anteriores aspectos, el sector textil y de la confección, es a la vez un sector clave en cuanto a componente cultural, al transmitir y a impulsar los valores implícitos de la ’moda’, que integra aspectos asociados a valores como la desuniformización, el poder, la vanidad, la belleza, la calidad, o la sostenibilidad entre otras. La moda es tendencia que abarca texturas, patronazgos, modelos y colores, toda una serie de componentes que hacen que las personas se sientan cómodas y psíquicamente en armonía consigo mismas y el entorno. Aspectos que conforman que la moda sea algo extremadamente importante, una importancia incrementada por una sociedad dónde se prima la imagen, y se valora la seducción y la elegancia desde la singularidad. La indumentaria, igual que los complementos, se han convertido en indispensables para todo aquel que quiera "estar a la moda", los productos textil, y los complementos más tradicionales, están en constante cambio por adaptarse a las nuevas tendencias. Un conjunto de aspectos que comporta que los diseñadores sean reclamados por todas partes con una fuerza hasta hace poco desconocida, con el fin de dar a los productos sello creativo e identidad, de tal manera que condicionen las decisiones de los consumidores. Diseñadores textiles y de moda que conciban y elaborando productos garanticen la existencia de una industria en un mundo global, y generen atención hacia el propio territorio, consecuentemente hacia el resto de productos que se elaboran en el mismo, y a los servicios turísticos y culturales, consecuentemente la generación de plusvalías, riqueza, dinamismo y progreso. En frente este hechos, a menos que se haya perdido la capacidad de trabajar y de canalizar el talento hacia el proceso innovador, nadie puede negar la gran importancia del sector textil y confección, y que éste es la punta del iceberg de las tendencias y la modernidad a merced de la creatividad y el talento. Como tal requiere una atención especial, una atención que no puede ignorar el papel principal de las escuelas de diseño y de los alumnos, futuros diseñadores, que en ellas se esfuerzan por adquirir los procedimientos y métodos que posibilitarán canalizar su talento creativo hacia el sector industrial, que ha sido, es y será pieza clave en la innovación y la generación de valor. Antoni Garrell i Guiu Sabadell 9 de enero de 2010