Cinco ideas y una convicción
Hace unos días, hablé con el responsable en España de una importante multinacional del sector de automoción, vino a ESDi, para conocer de primera mano lo que se hace en el centro.
Después de hablar sobre aspectos diversos, nuestra conversación derivó hacia la importancia del sector industrial para el desarrollo económico de todo colectivo o país. La conversación se convirtió en un debate interesante sobre ideas y prioridades, antes de que habláramos propiamente de cómo desde ESDi entendemos el diseño y el marco donde éste tiene que desarrollar su actividad.
De la larga conversación me quedo con 5 ideas que quisiera compartir, y una convicción de que habría que asumir. En cuanto a las 5 ideas la primera hace referencia al modelo de organización, él enfatiza el hecho de que es necesario
disponer de personas excepcionales que sean capaces, desde la diversidad de las ideas y heterogeneidad de conocimientos, impulsar un proceso de cooperación que conduce inexorablemente hacia una espiral de mejora irrefenable.
La segunda, que las
plusvalías que se generan de forma incremental a lo largo del proceso productivo
son asimétricas, de tal manera que cuanto más cerca del consumidor final más rendimiento por el esfuerzo o inversión efectuada, consecuentemente la industria debería poder disfrutar de rendimientos que se produzcan en el comercio, alargando su actividad y presencia hasta el consumidor final, un hecho plenamente asumido en el sector del automóvil.
Tercero, la conciencia sobre los
problemas del cambio climático y la sostensibilidad han arraigado entre la ciudadanía, es el momento para afrontar el problema y los productos y proceso productivo debe incorporar los valores que de este problema se derivan.
Cuarto, un buen producto necesita la tecnología más avanzada, pero el
auténtico elemento diferenciador lo otorga el diseño, aquel que seduce por la riqueza de las prestaciones, por los valores que incorpora y por la seducción de la forma.
Quinto, sólo desde la comprensión de los problemas del mercado, que se convierten en oportunidades,
el desarrollo empresarial es posible, y aquí la visión creativa que conjuga la sorpresa con el pragmatismo se convierte en la clave para eliminar las amenazas y aprovechar las oportunidades.
Personas excepcionales en actitudes y aptitudes, extensión del proceso industriales hacia el consumidor final para incrementar la rentabilidad, respecto a la sotenibilidad y el progreso, diseño con elemento clave, conversión de los retos en oportunidades, son cinco elementos que resultan fundamentales para afrontar con éxito la misión de toda organización, y que requiere que tecnólogos, científicos y diseñadores trabajen juntos para liderar el progreso social, para evitar la exclusión y permitió disponer de productos diferenciales, que generan bienestar a quien los utilizó, y aportan las plusvalías que hacen posible el progreso de hoy sin cuestionar el desarrollo de las próximas generaciones del mañana.
Unos retos que obligan a que las escuelas y centros universitarios desarrollen una formación de calidad, buscando la excelencia, y que obliga especialmente a las escuelas de diseño, ya que los diseñadores se convierten en los elemento básicos que armonizan el binomio ciencia y técnica, poniendo al servicio de las personas y el progreso.
Un hecho que me reforzó la convicción de la adecuación de la misión y objetivos de la ESDi a las exigencias de la sociedad actual,
que certifica que la actuación del profesorado de la ESDi es el acertado, y que por muchos esfuerzos y recursos que se emplea en la formación de diseñadores, y en ayudar a que aflore su caudal creativo, nunca serán suficientes, ya que una gran parte del futuro y la competitividad de las empresas pasa por ellos. Sabiendo esto sólo hay que actuar en concordancia con estas ideas y convicciones en la línea que, desde hace tiempo, efectúan las mejores escuelas de diseño de Europa.
Antoni Garrell i Guiu
Director General Fundació
FUNDIT