Destacats
22 de maig del 2013
Smart City: Revolució Tecnològica + Revolució Social

Los adelantos tecnológicos están condicionando el campo de la educación desde hace unas décadas. Este es uno de los principales motivos por los cuales resulta de vital importancia, no una re-estructuración en la educación sino un cambio en el sistema de enseñanza, puesto que el resultado final del "qué aprendemos" y del "cómo aprendemos" se encuentra en cambio constante.

Alvin Toffler1 (autor reconocido por sus teorías sobre el futuro vinculadas a la revolución tecnológica) argumenta que el sistema educativo público actual está diseñado para producir trabajadores industriales pensando en favorecer aquella disciplina industrial, contextualizándolo en los tiempos de la revolución de principios de siglo XIX . Uno de los factores claves de esta disciplina es la puntualidad en el horario: antiguamente en la producción agraria no era muy problemático si en tiempo de cosecha se llegaba diez minutos tarde, ya que que un familiar o compañero iba cubriendo el trabajo o el propio trabajador finalizaba diez minutos más tarde sus responsabilidades. Por otro lado, en la era de la revolución industrial si un obrero situado en una línea de montaje tardaba más de la cuenta, era un problema para el trabajo en cadena que podían realizar más de 1.000 personas con la consecuente implicación en los costes de producción los cuales se dispararían. Así pues, en la era industrial la puntualidad es importante y es un factor que todavía está implícito en el sistema educativo vigente, llegando a la deducción que este ya ha quedado obsoleto hoy en día.

Cómo bien se ha anunciado en las primeras líneas de este texto, la evolución tecnológica y diferentes tipologías de estrategias conductuales que la acompañan, resultan interesantes para reivindicar este cambio en el sistema educacional de la sociedad actual. Las formas de aprendizaje tienen que evolucionar para evitar que el ser humano sea superado por la tecnología que él mismo ha creado.

Actualmente, la tecnología en las escuelas es fija y está centralizada, ya sea en un laboratorio de ordenadores o en el aula. A pesar de muchos adelantos tecnológicos y la introducción de nuevos conceptos pedagógicos, la mayoría de los colegios continúan utilizando el método tradicional. Sí, es verdad que han incorporado algunos adelantos tecnológicos en las aulas como pueden ser proyectores, tabletas o pizarras digitales interactivas. Pero en lugar de considerarlo una herramienta independiente o una habilidad, la digitalización se dispersará por todas las facetas del aprendizaje.

Una de las técnicas que se encuentra en constante expansión para favorecer un proceso de cambio a la educación a través de los medios digitales es la Realidad Aumentada. Esta técnica puede abrir un abanico bastante amplio de posibilidades, despedirse de los libros físicos y dar la bienvenida a los nuevos libros digitales inteligentes que permitan realizar ejercicios online y en grupo, hacer uso de videojuegos sobre contenidos impartidos y simulaciones virtuales entre otros. A todo esto hay que añadir que el concepto de "realidad aumentada " ya no sustituye el mundo real por otro virtual, sino que complementa la percepción del primero. Por ejemplo, a través de la reconstrucción en tres dimensiones de escenarios históricos o de simulaciones que permitan a los alumnos llevar a cabo determinadas actividades peligrosas sin poner en riesgo su integridad física. Resulta una herramienta fundamental para que una nueva generación de nativos digitales se motive por los contenidos de cada materia.

Una estrategia que también puede ofrecer motivación al aprendizaje del alumno y lo más importante, puede hacer evolucionar los sistemas de calificación del estudiante, es la llamada gamification aplicada a la educación, que aporta una retribución instantánea a los conocimientos adquiridos a través de los éxitos y mediante un sistema de puntos. Se trata de despertar el ámbito de autosuperación del alumno y que este siga su propio ritmo de aprendizaje, ya que la información es abierta y de fácil alcance para todos. Mediante esta táctica los estudiantes están adquiriendo cada vez más responsabilidad por su propio aprendizaje y por otro lado, los profesores están trabajando más como guías con habilidades para gestionar un grupo y menos como presentadores de información. Una reflexión que surge de estas últimas líneas es que la enseñanza se puede convertir en un proyecto basado en el rendimiento y en un conjunto de valores humanos en ninguna parte de las evaluaciones y calificaciones tradicionales.

Mediante la tecnología, el factor distancia se reconfigura y merece también cierta reflexión. ¿Nos espera una sociedad en la cual los niños se encontrarán aislados en casa, comunicados por una red infinita de ordenadores? Muchos educadores han reaccionado ante tal peligro apostando por el concepto de la educación ambiental [autores como Vásquez Torre definen la educación ambiental como el proceso de reconocer los valores y aclarar los conceptos con el objetivo de crear habilidades y actitudes necesarias para comprender y apreciar la relación entre el hombre, la cultura y el medio que lo rodea], especialmente en países con una gran tradición en este aspecto como los Estados Unidos, Inglaterra, Australia o Nueva Zelanda, influidos por las ideas de pensadores como Henry David Thoreau o John Locke. En muchos casos, este concepto tiene como objetivo fundamental la concienciación sobre el medio ambiente, pero no únicamente: un estudio publicado a la revista Review of Educational Research en 1997, puso de manifiesto que este tipo de programas tenían efectos positivos muy evidentes en el desarrollo de las habilidades comunicativas, la capacidad de liderazgo y el autoconcepto de los alumnos.

Los adelantos en el terreno de la neurociencia resultan prometedores para el mundo de la educación, puesto que cada vez sabemos de manera más concreta como funciona nuestro cerebro. Varios centros se han puesto en marcha en todo el planeta para averiguar cuáles son los métodos más útiles de aprendizaje, como son el Center for Educational Neuroscience en el Reino Unido o varias iniciativas de la National Academy of Science americana. Se han llegado a varias conclusiones en todos los ámbitos de la educación, pero en términos generales, se ha puesto de relieve la importancia de las emociones en el aprendizaje, el papel que los dos hemisferios del cerebro juegan a la hora de adquirir conocimiento y la existencia de modelos muy diferentes de inteligencia.

Con el tiempo, la educación reglada se convertirá en un esfuerzo continuo e interconectado, permitiendo a los estudiantes hacer frente a un mundo en constante cambio. Estas futuras tecnologías ofrecerán un potencial donde la presencia física será secundaria al acceso a la información. Con una perspectiva de 20 años adelante, la enseñanza estará apoyada por pantallas de retina, neuro-informática, profesores holográficos y un mundo en el cual los alumnos estarán inmersos en una realidad virtual.

1. TOFFLER, Alvin. "The Third Wave". _Ed Plaza & Janes, Morrow, 1980

 

Rubèn Castejón i Giner

(12.07.13)

 

rubèn castejón