Destacats
31 Maig 2011
La importància del disseny

Es conocida la importancia de la terna Ciencia, Tecnología y Diseño a lo largo del desarrollo humano, pero nadie debería ignorar que, en el último cuarto del siglo XX, la importancia del diseño ha sido creciente. A la tradicional y reconocida importancia del binomio Ciencia-Técnica de la era industrial y preindustrial, se sumó el diseño al aportar valor diferencial, entendido como "seducción de la forma y riqueza en contenido", conjuntamente a la capacidad de evitar la exclusión por motivos culturales, formaciones o de género. Un ejemplo de que el diseño es una cuestión que va mucho más allá de la estética, se evidenció en el seno de la sociedad del conocimiento y en los entornos sintéticos del ciberespacio. En el ciberespacio "una página web, la sede electrónica de una empresa o un congreso, un sistema de mensajería electrónica, un sistema de aprendizaje electrónico, una red de dispositivos de videconferencias, etc.-, en tanto que espacio completamente artificial, la cuestión del diseño pasa a ser, sin ningún tipo de duda, un aspecto de primer orden. La forma en que imaginamos y producimos un ciberespacio para ser usado determinará en última instancia quien puede acceder, quien se puede beneficiar, quien lo aprovechará y hasta qué punto será un espacio de inclusión o exclusión social. En este contexto determinante del diseño difícilmente es cuestionable su importancia como componente que conjuga, de forma armónica, la seducción que otorga el diseño, y la integración en los productos de los avances científicos y tecnológicos que los dotan de valor y diferenciación, un hecho requerido para alcanzar el éxito empresarial que no es otro que la aceptación del producto o servicio por un mercado altamente competitivo, cambiante y globalizado. El diseño y su gestión se han convertido, para las empresa que compiten en la economía global, en un elemento estratégico para alcanzar, de una forma eficiente y eficaz, la competitividad de la organización, ya que ésta consiste tanto al extraer las máximas posibilidades a los procesos productivos "gracias a las tecnologías y los conocimientos de la organización-, como al dotar a los productos de diferenciación respeto la competencia, lo que permite afrontar la competitividad, no basándose en los costes de producción sino en las características y valores de los productos. La gestión del diseño otorga capacidad de competencia por la innovación que comporta la introducción en el producto de valores simbólicos, estéticos, funcionales y diferenciadores que seducen al comprador, posibilitando unos precios que aportan los excedentes requeridos, en toda actividad empresarial. Excedentes que posibilitan la amortización de la inversión, su rentabilidad de los recursos invertidos, y la investigación e innovación requerida que posibilita continuar siendo competitivo más allá de las políticas de terceros o de las coyunturas económicas favorables. Una gestión que conduce la terna empresa, producto, mercado a un funcionamiento óptimo, complementario y sinérgico. Consecuentemente la gestión del diseño, que es gestionar la empresa, abarca un amplio abanico de aspectos que van desde los aspectos más conocidos relativos a los valores estéticos, funcionales, y de imagen; a los asociados a la racionalización de los procesos productivos, de distribución, uso y reciclaje, y también, de forma más incipiente, a los relativos a los de impacto medioambiental y de sostenibilidad que el cambio climático pone frente a la humanidad. Se pueden afirmar que la manera en que la empresa enfoca estos problemas define tanto su capacidad competitiva como su estrategia de permanencia y compromiso con un futuro incierto y cambiante, ya que no solo define sus estrategias en cuanto a producción, producto o mercado, sino también en aquellos otros asociados al compromiso colectivo de que el progreso de hoy no puede condicionar o frenar el desarrollo del mañana. Gestionar el diseño no es algo nuevo, pero con toda seguridad que los nuevos paradigmas requieren de nuevas habilidades y nuevos perfiles profesionales, y exigen la participación activa, asumiendo compromiso, de los diseñadores en la gestión. Éste es un hecho que no debería ser infravalorado. Consecuentemente es preciso identificar a los diseñadores que adicionalmente al talento creativo han interiorizado las exigencias derivadas del ciclo de vida en toda su extensión, y los requisitos de la gestión del diseño de forma integral y acorde con los objetivos y estrategias de las empresas en un entono global altamente competitivo. Diseñadores comprometidos con la sociedad, con la exigencia de competitividad de las empresas y de generación de excedentes, decididos a incrementar la calidad de vida y el desarrollo integral de los humanos de hoy sin condicionar el de las próximas generaciones. Personas que con actitud abierta, responsable, analítica y crítica con capacidad de liderazgo de equipos plurales y heterogéneos, capaces de aglutinar y vertebrar las habilidades requeridas para afrontar la investigación, la innovación, y la interrelación multidisciplinar, contribuyendo de forma decidida en la sostenibilidad del planeta y del ecosistema que hace posible el desarrollo humano. Antoni Garrell i Guiu Director General Fundació per l’ESDi.